Rolando de los Rios
Poeta recién llegado
Al cruzar el umbral, la silueta apareció entre las sombras del baño, junto a la pared. Tito le acariciaba las piernas y trataba de quitarle la ropa de baño. Ella se resistía torpemente. Le susurraba cosas al oído y ella se reía casi a carcajadas, como cuando jugábamos al carnaval de Brasil.
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