• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Pequeñeces.

Roman Vieira

El cuervo rojo que te observa en silencio.
Pequeñeces.
(De mis edades tan confusas)

Hay una arruga más encendida cual vela​
sobre esta piel ajada y ya madura.​
No soy viejo, no, pero no soy más un niño.

Me anidan los años cuales viejos gorriones​
cuyas alas cansinas ya no vuelan​
y esperan solos a la muerte en un gorjeo.

No soy viejo, no, pero a veces…​
A veces el mundo es demasiado joven​
y me siento entonces como un viejo.

El espejo me mira buscando canas nuevas,​
con una sonrisa en el rostro y ese brillo,​
una burla más para este viejo insomne.

Lo sé, me vuelvo polvo con el tiempo,
cenizas que se lleva el viento lejos​
sin haber pasado siquiera por el fuego.

Hay calendarios esparcidos por mi vida,​
hojas como alfombras en mi suelo…​
Cuyo crujido es el semblante de mis huesos.

¿Qué tan viejo sos? –me preguntas.​
83, 27, 92, 300… una de ellas cada día,​
cada día un día menos a este viejo.

Mi corazón no son las olas​
ni el viento de un tornado,​
mi corazón es…

Mi corazón es la vela que se apaga,
la farola abandonada en una noche,​
la flama engullida por el agua.

No sos viejo –me repites,​
Calma y quieta como siempre,​
hermosa y a la vez divina.

Y sí, no soy viejo, pero no soy tampoco un joven.​
Me gritan entonces los eónes que te suelte,
y que no te amarre más a mis edades nulas.

Sucede entonces que te miro tan bonita…​
Que cada arruga de mi ser desaparece.​
No sos viejo –me repites.​
Y es al fin que puedo yo entenderte.

(…)
 
Última edición:
Starlight, uno tiene la edad según cómo se siente dentro. El amor nos hace inmortales y este poema lo confirma, me gusta mucho. Un cariño y un gusto leerte.
 
Pequeñeces.
(De mis edades tan confusas)

Hay una arruga más encendida cual vela​
sobre esta piel ajada y ya madura.​
No soy viejo, no, pero no soy más un niño.

Me anidan los años cuales viejos gorriones​
cuyas alas cansinas ya no vuelan​
y esperan solos a la muerte en un gorjeo.

No soy viejo, no, pero a veces…​
A veces el mundo es demasiado joven​
y me siento entonces como un viejo.

El espejo me mira buscando canas nuevas,​
con una sonrisa en el rostro y ese brillo,​
una burla más para este viejo insomne.

Lo se, me vuelvo polvo con el tiempo,
cenizas que se lleva el viento lejos​
sin haber pasado siquiera por el fuego.

Hay calendarios esparcidos por mi vida,​
hojas como alfombras en mi suelo…​
Cuyo crujido es el semblante de mis huesos.

¿Qué tan viejo sos? –me preguntas.​
83, 27, 92, 300… una de ellas cada día,​
cada día un día menos a este viejo.

Mi corazón no son las olas​
ni el viento de un tornado,​
mi corazón es…

Mi corazón es la vela que se apaga,
la farola abandonada en una noche,​
la flama engullida por el agua.

No sos viejo –me repites,​
Calma y quieta como siempre,​
hermosa y a la vez divina.

Y sí, no soy viejo, pero no soy tampoco un joven.​
Me gritan entonces los eones que te suelte,
y que no te amarre más a mis edades nulas.

Sucede entonces que te miro tan bonita…​
Que cada arruga de mi ser desaparece.​
No sos viejo –me repites.​
Y es al fin que puedo yo entenderte.

(…)
interesante pero confuso, hoy me agarraste en curva, no concuerda algo, no sé, pero fue grato leerte besos
 
Pequeñeces.
(De mis edades tan confusas)

Hay una arruga más encendida cual vela​
sobre esta piel ajada y ya madura.​
No soy viejo, no, pero no soy más un niño.

Me anidan los años cuales viejos gorriones​
cuyas alas cansinas ya no vuelan​
y esperan solos a la muerte en un gorjeo.

No soy viejo, no, pero a veces…​
A veces el mundo es demasiado joven​
y me siento entonces como un viejo.

El espejo me mira buscando canas nuevas,​
con una sonrisa en el rostro y ese brillo,​
una burla más para este viejo insomne.

Lo se, me vuelvo polvo con el tiempo,
cenizas que se lleva el viento lejos​
sin haber pasado siquiera por el fuego.

Hay calendarios esparcidos por mi vida,​
hojas como alfombras en mi suelo…​
Cuyo crujido es el semblante de mis huesos.

¿Qué tan viejo sos? –me preguntas.​
83, 27, 92, 300… una de ellas cada día,​
cada día un día menos a este viejo.

Mi corazón no son las olas​
ni el viento de un tornado,​
mi corazón es…

Mi corazón es la vela que se apaga,
la farola abandonada en una noche,​
la flama engullida por el agua.

No sos viejo –me repites,​
Calma y quieta como siempre,​
hermosa y a la vez divina.

Y sí, no soy viejo, pero no soy tampoco un joven.​
Me gritan entonces los eones que te suelte,
y que no te amarre más a mis edades nulas.

Sucede entonces que te miro tan bonita…​
Que cada arruga de mi ser desaparece.​
No sos viejo –me repites.​
Y es al fin que puedo yo entenderte.

(…)
interesante pero confuso, hoy me agarraste en curva, no concuerda algo, no sé, pero fue grato leerte besos
 
Starlight, uno tiene la edad según cómo se siente dentro. El amor nos hace inmortales y este poema lo confirma, me gusta mucho. Un cariño y un gusto leerte.
Si, el comentario es correcto aunque a veces nos cueste asimilarlo. Inmortales, suena bien para mi.

Alitas, un gustaso verte por aquí y leer tan bonito comentario.

Gracias por el tiempo de lectura.

Saludos y un fuerte abrazo.
 
interesante pero confuso, hoy me agarraste en curva, no concuerda algo, no sé, pero fue grato leerte besos
O.o concuerda, claro que lo hace, es solo que a veces parece que no XD. Tu nomas pregunta hermana.

Doble mensaje? se ve que me extrañabas XD.

Gracias por pasar Marian. Saludos y más besos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba