Diversos los colores
dentro de los sopores,
que en el tal firmamento,
están en su cimiento.
Los niños los presienten,
esos ojos no mienten.
Sus ánimos no matan,
la luz no la rematan.
Esas ropas gigantes
derrotadas de antes,
apestan a maldad
por su perversidad.
Estremecen bastante
a la risa brillante.
Su resplandor es fuerte,
eso es tener la suerte.
Se clama a la pureza,
más nunca a la crudeza.
Ellos ven los colores,
huelen dulces olores.
Ellos pueden hacerlo,
no quieren conocerlo;
más sí quieren vencerle;
precisan emprenderle.
Esa conciencia mágica
tan negada a ser trágica.
Esos vírgenes ojos;
luces; no son despojos.
Son sombras colosales;
ilusorios rosales;
ataduras frecuentes,
esas vidas renuentes.
dentro de los sopores,
que en el tal firmamento,
están en su cimiento.
Los niños los presienten,
esos ojos no mienten.
Sus ánimos no matan,
la luz no la rematan.
Esas ropas gigantes
derrotadas de antes,
apestan a maldad
por su perversidad.
Estremecen bastante
a la risa brillante.
Su resplandor es fuerte,
eso es tener la suerte.
Se clama a la pureza,
más nunca a la crudeza.
Ellos ven los colores,
huelen dulces olores.
Ellos pueden hacerlo,
no quieren conocerlo;
más sí quieren vencerle;
precisan emprenderle.
Esa conciencia mágica
tan negada a ser trágica.
Esos vírgenes ojos;
luces; no son despojos.
Son sombras colosales;
ilusorios rosales;
ataduras frecuentes,
esas vidas renuentes.
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