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Perdí la canción…

Luzibell Ferreyra

Poeta recién llegado
Alguna vez soñé con la canción perfecta,

me nacía de los ojos

como reflejo de lo que amaba;

Y de lo que odiaba también.


Me escurría por el rostro

y me llenaba la boca,

pero mi boca se abría

cual flor madura

Porque la verdad era abundante y lastimera…

Y uno no sabe lidiar con eso.


Había que derramar las palabras certeras,

sembrar con sílaba semilla todo mi territorio.

Pero mi memoria desmemoriada se ha vuelto insensible,

por más que le pida que me recuerde las cosas, me ignora.

Ha visto pasar tanta belleza;

y ella, sin inmutarse.

Ante las verdades es peor;

ha decidido convencidamente,

olvidarlas. Por ególatra y sentida.


Lo único que recuerda es que es más feliz

aquél que no sabe nada ¡Pobre estúpida!

Cuando desperté la maldije una y otra vez

¿Cómo era posible? No poder evocar ni siquiera el tema.

Mi corazón también le recriminó con lágrimas.

Estaba todo agitado, sacudido por aquél sueño.

Él está acostumbrado a no saber lo que pasa en realidad,

Él sólo sabe sentir, al contrario de la memoria,

que sólo siente saber.
 
Alguna vez soñé con la canción perfecta,

me nacía de los ojos

como reflejo de lo que amaba;

Y de lo que odiaba también.


Me escurría por el rostro

y me llenaba la boca,

pero mi boca se abría

cual flor madura

Porque la verdad era abundante y lastimera…

Y uno no sabe lidiar con eso.


Había que derramar las palabras certeras,

sembrar con sílaba semilla todo mi territorio.

Pero mi memoria desmemoriada se ha vuelto insensible,

por más que le pida que me recuerde las cosas, me ignora.

Ha visto pasar tanta belleza;

y ella, sin inmutarse.

Ante las verdades es peor;

ha decidido convencidamente,

olvidarlas. Por ególatra y sentida.


Lo único que recuerda es que es más feliz

aquél que no sabe nada ¡Pobre estúpida!

Cuando desperté la maldije una y otra vez

¿Cómo era posible? No poder evocar ni siquiera el tema.

Mi corazón también le recriminó con lágrimas.

Estaba todo agitado, sacudido por aquél sueño.

Él está acostumbrado a no saber lo que pasa en realidad,

Él sólo sabe sentir, al contrario de la memoria,

que sólo siente saber.
Muy bellas letras mi estimada poeta Luzibell. Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
 
Alguna vez soñé con la canción perfecta,

me nacía de los ojos

como reflejo de lo que amaba;

Y de lo que odiaba también.


Me escurría por el rostro

y me llenaba la boca,

pero mi boca se abría

cual flor madura

Porque la verdad era abundante y lastimera…

Y uno no sabe lidiar con eso.


Había que derramar las palabras certeras,

sembrar con sílaba semilla todo mi territorio.

Pero mi memoria desmemoriada se ha vuelto insensible,

por más que le pida que me recuerde las cosas, me ignora.

Ha visto pasar tanta belleza;

y ella, sin inmutarse.

Ante las verdades es peor;

ha decidido convencidamente,

olvidarlas. Por ególatra y sentida.


Lo único que recuerda es que es más feliz

aquél que no sabe nada ¡Pobre estúpida!

Cuando desperté la maldije una y otra vez

¿Cómo era posible? No poder evocar ni siquiera el tema.

Mi corazón también le recriminó con lágrimas.

Estaba todo agitado, sacudido por aquél sueño.

Él está acostumbrado a no saber lo que pasa en realidad,

Él sólo sabe sentir, al contrario de la memoria,

que sólo siente saber.
Para llegar a la perfección así hay que hacerlo.
Sólo agregarle una dosis de pasión en el empeño.

Saludos
 
Alguna vez soñé con la canción perfecta,

me nacía de los ojos

como reflejo de lo que amaba;

Y de lo que odiaba también.


Me escurría por el rostro

y me llenaba la boca,

pero mi boca se abría

cual flor madura

Porque la verdad era abundante y lastimera…

Y uno no sabe lidiar con eso.


Había que derramar las palabras certeras,

sembrar con sílaba semilla todo mi territorio.

Pero mi memoria desmemoriada se ha vuelto insensible,

por más que le pida que me recuerde las cosas, me ignora.

Ha visto pasar tanta belleza;

y ella, sin inmutarse.

Ante las verdades es peor;

ha decidido convencidamente,

olvidarlas. Por ególatra y sentida.


Lo único que recuerda es que es más feliz

aquél que no sabe nada ¡Pobre estúpida!

Cuando desperté la maldije una y otra vez

¿Cómo era posible? No poder evocar ni siquiera el tema.

Mi corazón también le recriminó con lágrimas.

Estaba todo agitado, sacudido por aquél sueño.

Él está acostumbrado a no saber lo que pasa en realidad,

Él sólo sabe sentir, al contrario de la memoria,

que sólo siente saber.
Ah, me encantan los versos de la conclusión, que belleza en la expresión, tienes unos versos extraordinarios. Un placer leerte.
 
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