Perdí la brújula,
el mapa que
el tesoro mostraba,
y aunque arranqué a puñados
la tierra que me rodeaba,
nunca los pude encontrar,
perdidos en el limbo
de las cosas pasadas.
El agua que se extrae,
la que te lava la cara,
por entre los dedos escapa.
A pesar de que los puños aprietes,
nunca podrá ser apresada.
Así se pierde lo que se ama;
aun inventando candados,
celdas reforzadas,
cadenas a la piel pegadas,
un día el gemido del viento
lo arrancará de tu lado,
y te levantarás ese día
sintiéndote el ser
más desafortunado.
el mapa que
el tesoro mostraba,
y aunque arranqué a puñados
la tierra que me rodeaba,
nunca los pude encontrar,
perdidos en el limbo
de las cosas pasadas.
El agua que se extrae,
la que te lava la cara,
por entre los dedos escapa.
A pesar de que los puños aprietes,
nunca podrá ser apresada.
Así se pierde lo que se ama;
aun inventando candados,
celdas reforzadas,
cadenas a la piel pegadas,
un día el gemido del viento
lo arrancará de tu lado,
y te levantarás ese día
sintiéndote el ser
más desafortunado.