Anaa
Poeta asiduo al portal
Me desprendí de mi cuerpo,
y acaricié la nada,
camino por un vacío,
de carencias sordas y vanas.
No me encuentro en nada,
por ningún hastío.
En cualquier débil andadura,
me siento ave de río.
Navego por cielos hoscos,
impulsos y corredores.
El alma se ha prendido del olvido,
vuelo, en pos de los soles.
Grito el dolor de mi ausencia,
por los albores del alba.
En tierras recién arada,
encontré arrugada una lágrima.
Esta agonía me encarcela,
en las rejas de la fría soledad.
¡No se quién soy! ¿Que quiero?
Quizás, algún remiendo de piedad.
Absorta descubro mi mente,
vacío los laberintos del pensamiento.
He caído hacia un precipicio,
que no tiene nombre, ni destino.
Última edición: