Perdidamente loco

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa
Madrugada lluviosa de un lunes de mayo.

Su realidad, poco menos que primitiva, lo obliga a estar despierto durante la lluvia. Colecta agua del cielo, dado que por tuberías no la tiene desde el año 2017 cuando a su comunidad le suspendieron el servicio "provisionalmente" privatizándole a lxs vecines, de facto, el acceso a ella. La colecta en un viejo tanque de cuatro o cinco mil litros (nunca ha sabido la capacidad a ciencia cierta) que rato ha está pidiendo reparaciones, o mejor aún, ser sustituido definitivamente. -"Ojalá y me aguante al menos dos inviernos más..."

Por supuesto, está desvelado (la lluvia va amainando...). Es otra madrugada de lunes. Callada, calurosa, más silenciosa que de costumbre porque cuando llueve, la gente tarda en salir de sus casas. Especialmente si es inicio de semana. Los pocos gallos que todavía quedan en aquella barriada suspendida en el tiempo, callan. Pareciera como si la noche pretendiera prolongarse por varias horas más.

No pasará. Amanecerá como amanece todos los días, a menos que acontezca un cataclismo. La vida y la muerte continuarán sus respectivos ciclos de manos agarradas, como las arterias con las venas, el sol con los planetas, la Vía Láctea con su universo y el universo quién sabe con cuántos otros universos o "cosas distintas".

Y él, todavía vivo en ese mayo de invierno torrencial que corre abajo por las noches sin barquito de papel, la sigue deseando, añorando, esperando. ¡Qué importa la esperanza? No se necesita de ella para esperar, cuando se está perdidamente loco.



César el viejo, mayo y sus 34 gotas, 2023​
 
Madrugada lluviosa de un lunes de mayo.

Su realidad, poco menos que primitiva, lo obliga a estar despierto durante la lluvia. Colecta agua del cielo, dado que por tuberías no la tiene desde el año 2017 cuando a su comunidad le suspendieron el servicio "provisionalmente" privatizándole a lxs vecines, de facto, el acceso a ella. La colecta en un viejo tanque de cuatro o cinco mil litros (nunca ha sabido la capacidad a ciencia cierta) que rato ha está pidiendo reparaciones, o mejor aún, ser sustituido definitivamente. -"Ojalá y me aguante al menos dos inviernos más..."

Por supuesto, está desvelado (la lluvia va amainando...). Es otra madrugada de lunes. Callada, calurosa, más silenciosa que de costumbre porque cuando llueve, la gente tarda en salir de sus casas. Especialmente si es inicio de semana. Los pocos gallos que todavía quedan en aquella barriada suspendida en el tiempo, callan. Pareciera como si la noche pretendiera prolongarse por varias horas más.

No pasará. Amanecerá como amanece todos los días, a menos que acontezca un cataclismo. La vida y la muerte continuarán sus respectivos ciclos de manos agarradas, como las arterias con las venas, el sol con los planetas, la Vía Láctea con su universo y el universo quién sabe con cuántos otros universos o "cosas distintas".

Y él, todavía vivo en ese mayo de invierno torrencial que corre abajo por las noches sin barquito de papel, la sigue deseando, añorando, esperando. ¡Qué importa la esperanza? No se necesita de ella para esperar, cuando se está perdidamente loco.



César el viejo, mayo y sus 34 gotas, 2023​

Quienes tenemos la fortuna de abrir un grifo y ver salir el agua, no llegamos a dimensionar que ese acto tan normal y cotidiano, podría ser un verdadero milagro para los que dependen del agua del cielo.
El clima de tu relato, la realidad de tantas vidas olvidadas por los que tienen el poder y el control, conmueve.
Fue un gusto haber encontrado esta prosa.
Saludos, César, que tengas una excelente semana.
 
Quienes tenemos la fortuna de abrir un grifo y ver salir el agua, no llegamos a dimensionar que ese acto tan normal y cotidiano, podría ser un verdadero milagro para los que dependen del agua del cielo.
El clima de tu relato, la realidad de tantas vidas olvidadas por los que tienen el poder y el control, conmueve.
Fue un gusto haber encontrado esta prosa.
Saludos, César, que tengas una excelente semana.

Muchas gracias, Cecilya. Agua en abundancia para ti; el alimento que necesites, las medicinas (ojalá que no las necesites nunca, pero que las haya si...), la vivienda, el afecto Cecy. Todo lo bueno, pues. Muchas gracias por acompañar estas letras.
 
Madrugada lluviosa de un lunes de mayo.

Su realidad, poco menos que primitiva, lo obliga a estar despierto durante la lluvia. Colecta agua del cielo, dado que por tuberías no la tiene desde el año 2017 cuando a su comunidad le suspendieron el servicio "provisionalmente" privatizándole a lxs vecines, de facto, el acceso a ella. La colecta en un viejo tanque de cuatro o cinco mil litros (nunca ha sabido la capacidad a ciencia cierta) que rato ha está pidiendo reparaciones, o mejor aún, ser sustituido definitivamente. -"Ojalá y me aguante al menos dos inviernos más..."

Por supuesto, está desvelado (la lluvia va amainando...). Es otra madrugada de lunes. Callada, calurosa, más silenciosa que de costumbre porque cuando llueve, la gente tarda en salir de sus casas. Especialmente si es inicio de semana. Los pocos gallos que todavía quedan en aquella barriada suspendida en el tiempo, callan. Pareciera como si la noche pretendiera prolongarse por varias horas más.

No pasará. Amanecerá como amanece todos los días, a menos que acontezca un cataclismo. La vida y la muerte continuarán sus respectivos ciclos de manos agarradas, como las arterias con las venas, el sol con los planetas, la Vía Láctea con su universo y el universo quién sabe con cuántos otros universos o "cosas distintas".

Y él, todavía vivo en ese mayo de invierno torrencial que corre abajo por las noches sin barquito de papel, la sigue deseando, añorando, esperando. ¡Qué importa la esperanza? No se necesita de ella para esperar, cuando se está perdidamente loco.



César el viejo, mayo y sus 34 gotas, 2023​
Es una buena prosa, Cesar, escrita en dos tiempos y dejas ver en sus líneas el sentimiento de esa noche que se prolonga,,,, gotas que recolectas en ese depósito fiel que te da la mano para bien. Disfruta cada gota de lluvia; yo amo la lluvia, ella me entona tantas sinfonías cuando cae que me fascina y la disfruto. Un fuerte abrazo, amigo.
 
Es una buena prosa, Cesar, escrita en dos tiempos y dejas ver en sus líneas el sentimiento de esa noche que se prolonga,,,, gotas que recolectas en ese depósito fiel que te da la mano para bien. Disfruta cada gota de lluvia; yo amo la lluvia, ella me entona tantas sinfonías cuando cae que me fascina y la disfruto. Un fuerte abrazo, amigo.

Yo también. La hermosa dama de agua. Tengo un poema por ahí que titulé "Loco por la lluvia", para dar cuenta de ese amor. Disfruto, desde que era un niño, de cada gota. Ni siquiera sus excesos, que alguna vez pudieron matarme bajo inundaciones implacables, lograron apartarme de esa fascinación, esa inefable locura por ella.

Gracias por haber honrado mis líneas con su lectura y comentario, mi compa. Todo lo bueno para usted.
 
Última edición:
Yo también. La hermosa dama de agua. Tengo un poema por ahí que titulé "Loco por la lluvia", para dar cuenta de ese amor. Disfruto, desde que era un niño, de cada gota. Ni siquiera sus excesos, que alguna vez pudieron matarme bajo inundaciones implacables, lograron apartarme de esa fascinación, esa inefable locura por ella.

Gracias por haber honrado mis líneas con su lectura y comentario, mi compa. Todo lo bueno para usted.
Amén, muchas gracias, para ud también.
 

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