Odisea
Poeta recién llegado
Mis pies no arderán, pues, la mística no la tendrán,
ni arrasaran la súbita esperanza de un cuerpo febril.
La pasión y la lujuria tienen el olor de la tinta ; la prisión
de los números, la niebla después de un sueño,
tempestad.
Mis pies se irán si los mismos no desean conocer la vastedad del mundo,
allí donde se detiene o desaparece la sombra del tiempo.
Ah, mirada de tu quebranto, no es invisible la imagen de tu lágrima; es el vino
el que propicia tu danza.
Déjame pedirte permiso.
Desearte siempre una buena vida.
Abrir la puerta o cerrar los ojos.
ni arrasaran la súbita esperanza de un cuerpo febril.
La pasión y la lujuria tienen el olor de la tinta ; la prisión
de los números, la niebla después de un sueño,
tempestad.
Mis pies se irán si los mismos no desean conocer la vastedad del mundo,
allí donde se detiene o desaparece la sombra del tiempo.
Ah, mirada de tu quebranto, no es invisible la imagen de tu lágrima; es el vino
el que propicia tu danza.
Déjame pedirte permiso.
Desearte siempre una buena vida.
Abrir la puerta o cerrar los ojos.