amormejia
Poeta veterano en el portal
Mantengo el pulso bajo control, entre el latido incontenible que deja su cuerpo tendido en el universo que la rodea. Transporto la ilusión del centro de mi pensamiento hasta la línea limítrofe que deja la moral y lo humanamente establecido. No obstante, no dejo de estremecerme cada vez que la veo queriendo descifrar lo que mi semblante temeroso esconde y al mismo tiempo quisiera gritarlo a los cuatro vientos. En monte de adoración he convertido su presencia distante y desmedida. Me he perdido en el laberinto sin salida que es el desearle, el quererle abrir una grieta en el tabique de su corazón que cada vez lo siento que me acompasa al capricho de tenerle tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. Convertido en halcón solitario me hago cautivo de sus cielos saturados humedeciendo mis alas con su sobrada atención que quizá para muchos sea desecho sin motivo ni razón de poder reciclar ni la partícula más mínima.
Busco entre las sobras de la nada una respuesta en forma de reclamo al destino. Mas no me atrevo a escupirle el rostro o siquiera bofetearlo por hacerme caprichoso de lo que guardas bajo esa falda que arrastra mi ansiedad por los senderos de viñas y espinados de la vida. Si, no consigo respuestas, no consigo el enojo, no consigo el dolor, no consigo descartar la incertidumbre de pensar si algún día podría ser la corriente que corra por su entraña tan virgen como el primer llanto de un recién nacido. Mujer de mi pensamiento, creación de mi mano divina e irreverente, blasfema de Eva y plagiadora de Afrodita. Desde la esquina de mi corazón dejo estas tres letras que me acompañan cada vez que te recuerdo. Subido en la nube de ilusiones surco los cielos emborrachados de ansiedad, de la precipitación de querer humedecer el labrado de su entraña con el manantial de vida que emana del centro de mi excoriado universo. Vivo bajo la fronda del sueño de una última noche en donde al fin pude derretir mis labios en un beso tan corto como una migaja. Quizá muchos consideren esto una simple crisis de edad media o simplemente un capricho rezagado entre el corazón y una mente sedienta de esa agua que sólo las manos más bellas pueden ofrecer. Entonces, diría que si, me rindo ante este capricho al que quizá algún día le daré alcance en la cola de un crepúsculo que esconda en el horizonte que deja tu figura más hermosa que la tierra misma.
Busco entre las sobras de la nada una respuesta en forma de reclamo al destino. Mas no me atrevo a escupirle el rostro o siquiera bofetearlo por hacerme caprichoso de lo que guardas bajo esa falda que arrastra mi ansiedad por los senderos de viñas y espinados de la vida. Si, no consigo respuestas, no consigo el enojo, no consigo el dolor, no consigo descartar la incertidumbre de pensar si algún día podría ser la corriente que corra por su entraña tan virgen como el primer llanto de un recién nacido. Mujer de mi pensamiento, creación de mi mano divina e irreverente, blasfema de Eva y plagiadora de Afrodita. Desde la esquina de mi corazón dejo estas tres letras que me acompañan cada vez que te recuerdo. Subido en la nube de ilusiones surco los cielos emborrachados de ansiedad, de la precipitación de querer humedecer el labrado de su entraña con el manantial de vida que emana del centro de mi excoriado universo. Vivo bajo la fronda del sueño de una última noche en donde al fin pude derretir mis labios en un beso tan corto como una migaja. Quizá muchos consideren esto una simple crisis de edad media o simplemente un capricho rezagado entre el corazón y una mente sedienta de esa agua que sólo las manos más bellas pueden ofrecer. Entonces, diría que si, me rindo ante este capricho al que quizá algún día le daré alcance en la cola de un crepúsculo que esconda en el horizonte que deja tu figura más hermosa que la tierra misma.
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