PANYU DAMAC
Poeta asiduo al portal
Entiendo que la pléyade humana no es la única que existe,
Veo que es la más comprometedora.
Descubro que el modo como me muevo
proviene de la ligereza de la vida,
y que la forma que veo en el espejo
es el reflejo del alfarero que la modela
sobre mi propio cuerpo.
Siento el peso del mundo en estas manos
como si de hecho me pesaran,
y al experimentar su caída
me entero de cuál ha sido el material con que me hicieron.
Abono la simiente del error prodigio
y crezco como el árbol en su ambiente.
Echo raíces hacia lo profundo me afianzo adentro
en tierra de nadie y de nunca jamás
he parido un sol cardíaco profuso y turbulento.
Intento marcar de mil maneras de las estaciones su paso
presencio irse todos y cada uno de los ocasos.
Duermo más ortos de los que seré capaz de recordar cuando despierte acaso.
Quizás hoy ya se me ha ido de las manos.
Me quedo aquí esposado y convencido con el tiempo.
Sin saber qué o cómo pensar
atiendo un sonido de hojas que retozan en el viento
y es eso lo que interpreto por pensamiento.
Nadie me enseñó a desear
hasta que se me realizó el primer deseo.
He fungido como su carcelero
convivo, conozco, y quiero al prisionero.
Hice de todo para que se quedara,
y cuando lo conseguí me mude dentro.
Ante muchas circunstancias no he sido hombre sino siervo.
He sentido de repente que camino desconectado
yendo de un lado para otro me he por fin desenvuelto.
Pero nada ha parecido luego más incierto
un trocito de fugacidad corriendo
en un cuasiespacio que es prácticamente puro cielo.
Quedaría así de perplejo
si por la fuerza y de un momento
me mudaran de elemento.
He de nutrirme de la fluidez antes
y levantar la tierra primero
para contar con autonomía de vuelo.
Una vez arriba sin combustible y sin oxígeno
ya respirando una luz olvidada de las llamas
ya cansado de jugar y jugar con fuego
mis ojos se tornarán descomunales,
entonces no veré formas sino tonadas
ecos insondables de una realidad nunca soñada.
A la mano la verdad el timón de la aventura humana
convirtiendo cada impulso y cada nuevo propósito
en búsqueda intencionada.
No importará ya más cuanto suceda
por más que ahora quiera
ahora nunca acaba.
Cuento con la presencia del olvido
a mi lado como un rey acaudalado de memorias,
imperando en mis campos
retándome para que lo recuerde todo,
como si se tratara de un único y lineal sentido,
puedo como un tejedor tomar el hilo
y no sólo acordar con el amor sino además vivirlo.
Aprenderé cómo salir y cuando lo haga
todo el mundo habrá dado la gran vuelta
Y seré como aquellos que tuvieron que pasar por todo
y no tendré para mí más realidad de la que observo.
La imaginación se habrá fundido con los bosques y los lagos,
con los montes y los mares.
Hacia donde mire no hallaré más que un desplazamiento de sombras
y un asomo de contornos que se pintan de luz distinta en mi cabeza.
Qué querré del adusto paisaje más que caminar por él
extraviar por fin al tiempo llevar el sol en la muñeca
y la luna en la frente.
Descubrir el blanco en un nicho de neblina
sin otro refugio más que mi propio cuerpo
y sin otro cuerpo que el que tengo por refugio.
Correré como vivir atrás de nada seré el último en llegar.
Perderé vidas como un niño aprendiendo a jugar
y después ya no me parecerán mías jamás.
Huiré de ese reconocimiento para presenciarme en otros rostros
y no seré siempre más que yo mismo
armado con pensamientos y con juicios.
Jugo de puras lágrimas he de beber más de una vez
hasta que alcance ver
que el ahora cuenta más que mil historias
y que no hay historia que perder.
Fuente inagotable de felicidad
mi diminuta cantimplora de cuero concienzudo.
Se ha llenado de una mezcla llamada paz,
se ha vaciado de detalles y de falsa oscuridad.
Por donde quiera comenzar
ya no seré dueño de nada ni siquiera de la verdad.
No seré más que presente constante para la circularidad.
No seré sino durmiente fluido para la eternidad.
No seré sólo corriente emociones y actualidad,
seré también sangre y suspenso seré también simiente y pan.
Y ya no volveré a contar con cosas para con palabras jugar.
No tendré así como este más lenguaje pa´ensalsar.
Hecho un hombre ahora después ya no lo seré más.
Me ganaré la libertad de poder ayudar a cambiar
la indolencia por la sensibilidad
el abismo por el cauce de la serenidad
la creencia por el modo de cambiar.
Veo que es la más comprometedora.
Descubro que el modo como me muevo
proviene de la ligereza de la vida,
y que la forma que veo en el espejo
es el reflejo del alfarero que la modela
sobre mi propio cuerpo.
Siento el peso del mundo en estas manos
como si de hecho me pesaran,
y al experimentar su caída
me entero de cuál ha sido el material con que me hicieron.
Abono la simiente del error prodigio
y crezco como el árbol en su ambiente.
Echo raíces hacia lo profundo me afianzo adentro
en tierra de nadie y de nunca jamás
he parido un sol cardíaco profuso y turbulento.
Intento marcar de mil maneras de las estaciones su paso
presencio irse todos y cada uno de los ocasos.
Duermo más ortos de los que seré capaz de recordar cuando despierte acaso.
Quizás hoy ya se me ha ido de las manos.
Me quedo aquí esposado y convencido con el tiempo.
Sin saber qué o cómo pensar
atiendo un sonido de hojas que retozan en el viento
y es eso lo que interpreto por pensamiento.
Nadie me enseñó a desear
hasta que se me realizó el primer deseo.
He fungido como su carcelero
convivo, conozco, y quiero al prisionero.
Hice de todo para que se quedara,
y cuando lo conseguí me mude dentro.
Ante muchas circunstancias no he sido hombre sino siervo.
He sentido de repente que camino desconectado
yendo de un lado para otro me he por fin desenvuelto.
Pero nada ha parecido luego más incierto
un trocito de fugacidad corriendo
en un cuasiespacio que es prácticamente puro cielo.
Quedaría así de perplejo
si por la fuerza y de un momento
me mudaran de elemento.
He de nutrirme de la fluidez antes
y levantar la tierra primero
para contar con autonomía de vuelo.
Una vez arriba sin combustible y sin oxígeno
ya respirando una luz olvidada de las llamas
ya cansado de jugar y jugar con fuego
mis ojos se tornarán descomunales,
entonces no veré formas sino tonadas
ecos insondables de una realidad nunca soñada.
A la mano la verdad el timón de la aventura humana
convirtiendo cada impulso y cada nuevo propósito
en búsqueda intencionada.
No importará ya más cuanto suceda
por más que ahora quiera
ahora nunca acaba.
Cuento con la presencia del olvido
a mi lado como un rey acaudalado de memorias,
imperando en mis campos
retándome para que lo recuerde todo,
como si se tratara de un único y lineal sentido,
puedo como un tejedor tomar el hilo
y no sólo acordar con el amor sino además vivirlo.
Aprenderé cómo salir y cuando lo haga
todo el mundo habrá dado la gran vuelta
Y seré como aquellos que tuvieron que pasar por todo
y no tendré para mí más realidad de la que observo.
La imaginación se habrá fundido con los bosques y los lagos,
con los montes y los mares.
Hacia donde mire no hallaré más que un desplazamiento de sombras
y un asomo de contornos que se pintan de luz distinta en mi cabeza.
Qué querré del adusto paisaje más que caminar por él
extraviar por fin al tiempo llevar el sol en la muñeca
y la luna en la frente.
Descubrir el blanco en un nicho de neblina
sin otro refugio más que mi propio cuerpo
y sin otro cuerpo que el que tengo por refugio.
Correré como vivir atrás de nada seré el último en llegar.
Perderé vidas como un niño aprendiendo a jugar
y después ya no me parecerán mías jamás.
Huiré de ese reconocimiento para presenciarme en otros rostros
y no seré siempre más que yo mismo
armado con pensamientos y con juicios.
Jugo de puras lágrimas he de beber más de una vez
hasta que alcance ver
que el ahora cuenta más que mil historias
y que no hay historia que perder.
Fuente inagotable de felicidad
mi diminuta cantimplora de cuero concienzudo.
Se ha llenado de una mezcla llamada paz,
se ha vaciado de detalles y de falsa oscuridad.
Por donde quiera comenzar
ya no seré dueño de nada ni siquiera de la verdad.
No seré más que presente constante para la circularidad.
No seré sino durmiente fluido para la eternidad.
No seré sólo corriente emociones y actualidad,
seré también sangre y suspenso seré también simiente y pan.
Y ya no volveré a contar con cosas para con palabras jugar.
No tendré así como este más lenguaje pa´ensalsar.
Hecho un hombre ahora después ya no lo seré más.
Me ganaré la libertad de poder ayudar a cambiar
la indolencia por la sensibilidad
el abismo por el cauce de la serenidad
la creencia por el modo de cambiar.