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Perdido

Zulma Martínez

Mar azul...
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.
Inútil páramo sin primaverales milagros,
sin destellos de sol, sin vida,
ya no enarbolas tu rostro de desvelados
ojos, en el velero de tus días.
Eres fantasma que ha donado
su piel entre uno y otro daño,
entre esperanzas inútiles y desengaños,
sin avizorar el faro del olvido.
Pecados sin el perdón de ningún dios.
Simplemente, te habita un enloquecido
viento en ése, tu invierno eterno.
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes.
 
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.
Inútil páramo sin primaverales milagros,
sin destellos de sol, sin vida,
ya no enarbolas tu rostro de desvelados
ojos, en el velero de tus días.
Eres fantasma que ha donado
su piel entre uno y otro daño,
entre esperanzas inútiles y desengaños,
sin avizorar el faro del olvido.
Pecados sin el perdón de ningún dios.
Simplemente, te habita un enloquecido
viento en ése, tu invierno eterno.
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes.
Duro final que expresa desencanto total. Hermoso y expresivo poema. Un gusto leerte.
 
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.
Inútil páramo sin primaverales milagros,
sin destellos de sol, sin vida,
ya no enarbolas tu rostro de desvelados
ojos, en el velero de tus días.
Eres fantasma que ha donado
su piel entre uno y otro daño,
entre esperanzas inútiles y desengaños,
sin avizorar el faro del olvido.
Pecados sin el perdón de ningún dios.
Simplemente, te habita un enloquecido
viento en ése, tu invierno eterno.
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes.


Duras palabras dirigidas a quien, al parecer, alguna vez se amó.
Grato pasar por tus bellas y tajantes letras, saludos cordiales y un fuerte abrazo.
Alfredo
 
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.
Inútil páramo sin primaverales milagros,
sin destellos de sol, sin vida,
ya no enarbolas tu rostro de desvelados
ojos, en el velero de tus días.
Eres fantasma que ha donado
su piel entre uno y otro daño,
entre esperanzas inútiles y desengaños,
sin avizorar el faro del olvido.
Pecados sin el perdón de ningún dios.
Simplemente, te habita un enloquecido
viento en ése, tu invierno eterno.
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes.
Letras melancólicas con pasión.

Saludos
 
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.
Inútil páramo sin primaverales milagros,
sin destellos de sol, sin vida,
ya no enarbolas tu rostro de desvelados
ojos, en el velero de tus días.
Eres fantasma que ha donado
su piel entre uno y otro daño,
entre esperanzas inútiles y desengaños,
sin avizorar el faro del olvido.
Pecados sin el perdón de ningún dios.
Simplemente, te habita un enloquecido
viento en ése, tu invierno eterno.
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes.
Siempre es bueno arrojar lastre.
Muy buenas letras nos regalas.

Feliz finde.
 
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.
Inútil páramo sin primaverales milagros,
sin destellos de sol, sin vida,
ya no enarbolas tu rostro de desvelados
ojos, en el velero de tus días.
Eres fantasma que ha donado
su piel entre uno y otro daño,
entre esperanzas inútiles y desengaños,
sin avizorar el faro del olvido.
Pecados sin el perdón de ningún dios.
Simplemente, te habita un enloquecido
viento en ése, tu invierno eterno.
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes.
Otro excelente poema nos regalas y ya van unos pocos. Ya el inicio te engancha
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.


Y el cierre sin comentarios, espectacular
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes

Mi más sincera enhorabuena por esta maravilla que nos regalas. Un abrazo, buen finde.
 
Duras palabras dirigidas a quien, al parecer, alguna vez se amó.
Grato pasar por tus bellas y tajantes letras, saludos cordiales y un fuerte abrazo.
Alfredo
Muchas gracias por detenerte en mis letras y comentar, Alfredo! Es sorprendente y gratificante, a la vez, conocer la visión de los lectores...
En realidad, me inspiré en alguna supuesta persona que ha perdido el rumbo, el camino de los sueños, en su vida... Saludos!
 
Otro excelente poema nos regalas y ya van unos pocos. Ya el inicio te engancha
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.


Y el cierre sin comentarios, espectacular
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes

Mi más sincera enhorabuena por esta maravilla que nos regalas. Un abrazo, buen finde.
Te agradezco muchísimo tus siempre generosos e incentivadores comentarios, José! Me ayudan a seguir escribiendo... Abrazo y buen finde para ti también!
 
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.
Inútil páramo sin primaverales milagros,
sin destellos de sol, sin vida,
ya no enarbolas tu rostro de desvelados
ojos, en el velero de tus días.
Eres fantasma que ha donado
su piel entre uno y otro daño,
entre esperanzas inútiles y desengaños,
sin avizorar el faro del olvido.
Pecados sin el perdón de ningún dios.
Simplemente, te habita un enloquecido
viento en ése, tu invierno eterno.
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes.

Un placer pasear por tus versos amiga Zulima.
Un abrazo.
 
Eres apenas una planicie de acallados
pájaros sin alas, rota y yerma.
Tu fúlgido verdor se ha extraviado
en intrincados laberintos de arena
y tus ríos de sangre no cabalgan,
en tropeles, sus corceles desbocados.
Inútil páramo sin primaverales milagros,
sin destellos de sol, sin vida,
ya no enarbolas tu rostro de desvelados
ojos, en el velero de tus días.
Eres fantasma que ha donado
su piel entre uno y otro daño,
entre esperanzas inútiles y desengaños,
sin avizorar el faro del olvido.
Pecados sin el perdón de ningún dios.
Simplemente, te habita un enloquecido
viento en ése, tu invierno eterno.
Has hallado el límite de los sueños,
la línea imperceptible que une mar y cielo,
la valla que impide, con su duro acero,
tan siquiera arañar una utopía.
Y ahora, sin ilusiones ni anhelos...
¡estás perdido!
Y, si estás perdido, ya no existes.
Hermosísimo poema, Zulma. Un gusto pasar.
Saludos cordiales.
 
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