Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Errores excesivos injuriosos
cual deporte incremento derrotado,
disculpa corazón de mi pecado
y llantos afrentosos.
Miré la vida en distorsión infame:
peligro en las banderas,
dolor en las esferas;
albor involuntario sin que aclame
mi voz la plenitud del triste ocaso.
Pero pedir perdón no es suficiente
si soy voz de fracaso,
letargo ineficiente;
por eso te regalo lo que tengo:
mi vida y corazón;
amor, pido perdón:
en letras, de rodillas, a ti vengo,
y, aquí, de frente, en el lugar que estoy,
por este amor sacudo mis entrañas,
mi vida te la doy;
acepta el corazón y sus cabañas,
aunque si bien yo sé son poca cosa
a ti te las consagro vida mía,
perdona mi porfía
y abrázame sutil, tierna, amorosa.
cual deporte incremento derrotado,
disculpa corazón de mi pecado
y llantos afrentosos.
Miré la vida en distorsión infame:
peligro en las banderas,
dolor en las esferas;
albor involuntario sin que aclame
mi voz la plenitud del triste ocaso.
Pero pedir perdón no es suficiente
si soy voz de fracaso,
letargo ineficiente;
por eso te regalo lo que tengo:
mi vida y corazón;
amor, pido perdón:
en letras, de rodillas, a ti vengo,
y, aquí, de frente, en el lugar que estoy,
por este amor sacudo mis entrañas,
mi vida te la doy;
acepta el corazón y sus cabañas,
aunque si bien yo sé son poca cosa
a ti te las consagro vida mía,
perdona mi porfía
y abrázame sutil, tierna, amorosa.
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