Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Perdón por regalarle tu latido
que atrona el pensamiento monocorde,
disculpa si camino por el borde
a riesgo de dejarte malherido.
Comprendo que hace tiempo que Cupido
sus flechas te ensartó inmisericorde
y yo al clamor aquel vestí de acorde
fingiendo que era música al oído.
Seguro que a tenor de lo vivido
sospechas que equivoco toda senda
ciñéndome en los ojos una venda
que deja el horizonte desvaído.
Y firme, tú me enjuicias ofendido
negándome el derecho de la enmienda,
¿no sabes que por él cualquier ofrenda
daría aun no encontrándole sentido?
Concédeme el perdón
pues dicen que eximente es la locura...
¡Escucha!, corazón
¿no sientes que libera su clausura?
¡No busques salvación!
quisiera amarle siempre sin mesura,
¡ilógica ambición!
ansiar perder eterna mi cordura.
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