• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Perdonen si llego tarde.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.
 
Versos introspectivos pero que relatan la verdad del existir, no hay mejor presentación, que decir sin tapujos lo que somos, virtudes y defectos, realidades del tiempo que en suma de una manera u otra siempre nos pega, pero más a quien ha elegido el trabajo rudo del campesino. Un poema por demás bello, profundo con una alta calidad lírica, que aplaudo. Vaya mi felicitación y saludo para usted.
 
Versos introspectivos pero que relatan la verdad del existir, no hay mejor presentación, que decir sin tapujos lo que somos, virtudes y defectos, realidades del tiempo que en suma de una manera u otra siempre nos pega, pero más a quien ha elegido el trabajo rudo del campesino. Un poema por demás bello, profundo con una alta calidad lírica, que aplaudo. Vaya mi felicitación y saludo para usted.
No somos ni más ni menos que incertidumbre, amigo Manfred; pero de vez en cuando tenemos clara alguna cosa. Y es que somos lo que somos, poca cosa ante la inmensidad de lo que nos rodea.
Un abrazo al final de la jornada de campo con tarde para disfrutar con esto de las letras que es lo que más nos gusta.
 
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.
Se le perdona que llegue tarde si escribe estás bellezas.
Gran poema.
Felicitaciones
Un abrazo
 
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.
Felicidades Alonso no has dejado nada , la verdad de tu verdad es siempre la impronta de tu sentir en cada poesía
Un abrazo amigo
Carmen
 
Pero que belleza de poema, trato nunca de llegar tarde intento tener mi reloj adelantado,
pero el tiempo siempre es el que manda.
Mi respeto en un abrazo de colores,
Uyyy, a mí también me preocupa llegar siempre a tiempo a las citas, y lo procuro. Pero en ocasiones hay que dejarse caer un rato para ver cómo se presenta lo venidero.

Muchas gracias, Guadalupe, y un poético abrazo.
 
No es de mucha educación llegar tarde, aunque también depende de a donde tengamos que
llegar, hay muchas cosas que podemos perdonar cuando las prioridades se desordenan, lo
que no se puede obviar es la bellezura de tus letras Alonso, eso es algo a lo que hay que darle
prioridad. La vida se nos ha hecho tan incierta, que hay que agradecer tan solo abrir los ojos
cada mañana y seguir cargando con nuestra maleta repleta de ilusiones. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas. Rico verte por estos lares!!
 
No es de mucha educación llegar tarde, aunque también depende de a donde tengamos que
llegar, hay muchas cosas que podemos perdonar cuando las prioridades se desordenan, lo
que no se puede obviar es la bellezura de tus letras Alonso, eso es algo a lo que hay que darle
prioridad. La vida se nos ha hecho tan incierta, que hay que agradecer tan solo abrir los ojos
cada mañana y seguir cargando con nuestra maleta repleta de ilusiones. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas. Rico verte por estos lares!!
Lo de llegar tarde es un decir; y bien es cierto que hay sitios donde no se debería llegar ni tarde, je je. El orden suele ser subjetivo a cambios. En realidad suelo ser puntual o me adelanto… y odio cuando quedamos para almorzar en el bar (antes del covid) y la gente se retrasa sin tener en cuenta el hambre que traigo, je je.

Muchas gracias, Ana, y un abrazo con cariño.
 
Inútil, no me lo creo; cursi, nunca me lo pareciste; volátil, ... todos somos un poco volátiles (los peores son los que no se mueven del sitio ni a cañonazos); frágil, ... como todo dios; impostor, ... todos un poco, por necesidad; y atrincherado, ... para eso hay que haberse currado antes las trincheras ;)
Excelente poema, Alonso. Un abrazote amigo.
 
Última edición:
Fíjate tú, con todo lo largo que es y se me ha hecho corto. Nos llevas de la mano por tus impresiones y tus pareceres... haces bien en suscribir lo vivido, de todos modos, vivido está y no tiene vuelta de hoja.
Me ha gustado, muchacho, me ha gustado.
Un abrazo.

Por cierto ¿a dónde llegas tarde?
 
Última edición:
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.

Excelentes y bien llevadas sextinas meditadas, estimado Alonso.
Siempre es un placer encontrarme con tu poesía, bon amic.
Un abrazo.
 
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.

Tengo el cuerpo sentenciado ¡qué bueno Vicent, me ha encantado! . Bueno, me han gustado todas las estrofas, pero este verso me ha traido una sonrisa, algo muy valiososo en los tiempos que corren. Es curioso que en un poema largo no quieras llegar al final y eso es lo que me ha ocurrido con este poema-relato sobre uno mismo, lo que se hace y como se vive ese tiempo que nos ha sido dado. Creo que hay dos variables que no salen bien paradas: las prisas y el hipotético futuro. Muy humano este poema como hombre de campo y como esa incertidumbre que nos abraza a todos.
Pues nada chavalote que espero que llegue el día de vernos en Las Tierras Altas:)
Abrazos hasta esos campos de azahar:)
 
Que para escribir te sobra , claro que sí , poca cosa , nunca , qué hermosos versos con los que me he venido a encontrar , Alonso , la que llegó tarde fui yo , pero nunca es tarde si la dicha es buena , que importan las huellas que el tiempo tan cruel nos marca en nuestras vidas , nadie nos quita lo bailao , tú sigue dando caña hasta que llegue el momento de marcharte , sigue siendo feliz con lo que tienes , viviendo la vida intensamente , como dice una canción , que me encanta por el mensaje que tiene , te la dejaré colgada aquí.
Gracias por la buena poesía .
Un abrazo grande hasta allá.




Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.
 
Inútil, no me lo creo; cursi, nunca me lo pareciste; volátil, ... todos somos un poco volátiles (los peores son los que no se mueven del sitio ni a cañonazos); frágil, ... como todo dios; impostor, ... todos un poco, por necesidad; y atrincherado, ... para eso hay que haberse currado antes las trincheras ;)
Excelente poema, Alonso. Un abrazote amigo.
Bueno, la verdad es que "semos" tantas cosas que ya me lío a la hora de escribir:confused:. Las trincheras las llevo confeccionando desde niño; por eso de la defensa de los propios refugios, je, je. Pero unas trincheras con paso franco (no Franco) para quien se atreva a ver más allá de pasados o destinos.
Como buen felino (leo) ya llevo varias vidas gastadas; el tiempo lo voy reconvirtiendo en presente, el futuro ya vendrá... si quiere.

Un abrazote, Luís, hasta ese Madrid al que hace tiempo que no voy pero llego por este espacio.
 
Fíjate tú, con todo lo largo que es y se me ha hecho corto. Nos llevas de la mano por tus impresiones y tus pareceres... haces bien en suscribir lo vivido, de todos modos, vivido está y no tiene vuelta de hoja.
Me ha gustado, muchacho, me ha gustado.
Un abrazo.

Por cierto ¿a dónde llegas tarde?
Je je. La cuestión ya no es llegar tarde, sino llegar. ¿A dónde? ¿A la meta? No tengo muchas ganas de llegar:cool:.
De lo vivido, allá quedó; y no cambiaría nada... no sea que me toque repetir algún año si hay evaluación.
Como buen otoño, me voy a centrar en la primavera a ver si reverdezco... en el buen sentido de la palabra;).

Un abrazote, vecina, hasta tus huertas.
 
Tengo el cuerpo sentenciado ¡qué bueno Vicent, me ha encantado! . Bueno, me han gustado todas las estrofas, pero este verso me ha traido una sonrisa, algo muy valiososo en los tiempos que corren. Es curioso que en un poema largo no quieras llegar al final y eso es lo que me ha ocurrido con este poema-relato sobre uno mismo, lo que se hace y como se vive ese tiempo que nos ha sido dado. Creo que hay dos variables que no salen bien paradas: las prisas y el hipotético futuro. Muy humano este poema como hombre de campo y como esa incertidumbre que nos abraza a todos.
Pues nada chavalote que espero que llegue el día de vernos en Las Tierras Altas:)
Abrazos hasta esos campos de azahar:)
Ya queda menos para el desconfinamiento provincial y para confiarnos en Las Tierras Altas.
Muy completo el comentario y acertado... esperemos que el cuerpo aguante.
Besos de martes currado.
 
Que para escribir te sobra , claro que sí , poca cosa , nunca , qué hermosos versos con los que me he venido a encontrar , Alonso , la que llegó tarde fui yo , pero nunca es tarde si la dicha es buena , que importan las huellas que el tiempo tan cruel nos marca en nuestras vidas , nadie nos quita lo bailao , tú sigue dando caña hasta que llegue el momento de marcharte , sigue siendo feliz con lo que tienes , viviendo la vida intensamente , como dice una canción , que me encanta por el mensaje que tiene , te la dejaré colgada aquí.
Gracias por la buena poesía .
Un abrazo grande hasta allá.

Llegaste muy a tiempo, Elba, y con música, me gusta. De paso andamos y arreglando nuestro pequeño mundo, siempre que sea posible. Lo mejor de todo es poder encontrarse aunque sea un momento y hacer balance... o dejarlo para otro día.
Somos poca cosa ante la inmensidad de lo que nos rodea. Somos aquí y ahora, como canta José Maria; quién sabe si habrá un mañana.
La vida es hoy y nadie nos la regala.
Llevarnos, no nos vamos a llevar nada.
Muchas gracias, Elba, y un gran abrazo desde estas tierras.
 
Buen poema en el que te autodefines. La estrofa final, en particular, me ha parecido espléndida. Un abrazo.
Muchas gracias, Penabad, en este segundo día de bares abiertos en la comunidad; asunto que los currantes y navegantes interprovinciales agradecen para hacer las penalidades del trabajo más leves. Que seremos poca cosa pero bien comidos ganamos unos centímetros.

Un abrazo compañero.
 
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.
Me encantan tus definiciones, aunque supongo que no será el león tan fiero como lo pintan. Mas, un buen toque personal mejora siempre la imagen. Todo un placer recorrer estos versos de tan entretenida lectura. Un abrazo.
 
Me encantan tus definiciones, aunque supongo que no será el león tan fiero como lo pintan. Mas, un buen toque personal mejora siempre la imagen. Todo un placer recorrer estos versos de tan entretenida lectura. Un abrazo.
Muchas gracias, Luis, por llegar a estas disertaciones a modo de hernandianas que ponen a leones y gatitos en un plano reconocible en el que no todo es lo que parece.
La incertidumbre sigue siendo la reina de la selva.

Un abrazote en día de lluvias y regalado para la gente de campo
 
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.
Humano es la palabra, e incertidumbre su sinonimia por condición. No pareces ser de los que se demoran frente al espejo, sino ante la sombra que se alarga frente al camino... si enderezas la espalda, ella rejuvenece sin engañarse: sabe que el camino no se acaba hasta que se acaba, aunque la prisa por llegar aminore su marcha.

Carnalito, eres un roble con un barco adentro. Gracias por esta lección de vida y poesía.

Te dejo mis abrazos bien chingones.
 
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;
poca cosa, incertidumbre.
Y todo eso eres amigo Alonso y además excelente poeta.
Yo aveces pienso que seremos en lo más importante en las personas y almas que más amamos. Espero que para Jesús mi camino sea un tanto aceptable y bueno. Ya por lo menos tengo la dicha de alguna mascota que me quería mucho. Y la fortuna de darle lo necesario a mi madre. Falta los ojos de algún hijo o hija y claro la madre. Jaja. Pero todas las luchas y esfuerzos siempre son para los demás en mi caso.

Un placer leerte apreciado amigo compañero poeta Alonso Vicent. Abrazos
 
Humano es la palabra, e incertidumbre su sinonimia por condición. No pareces ser de los que se demoran frente al espejo, sino ante la sombra que se alarga frente al camino... si enderezas la espalda, ella rejuvenece sin engañarse: sabe que el camino no se acaba hasta que se acaba, aunque la prisa por llegar aminore su marcha.

Carnalito, eres un roble con un barco adentro. Gracias por esta lección de vida y poesía.

Te dejo mis abrazos bien chingones.
Je, je, pues ahora que lo dices, el domingo ni me lavé la cara por la mañana, y eso que teníamos invitados para comer. Pero, bueno, eso tampoco es lo normal en mí, que me gusta sentir el agua fresca en el rostro a las seis de la mañana. Los espejos tienen espera. Y prisa ninguna por llegar a la meta... mejor darse un paseo.

Muchas gracias, Pedro, y otro chingón abrazo de carnalito a carnalito con veleros en el interior para seguir navegando.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba