• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Perdonen si llego tarde.

Y todo eso eres amigo Alonso y además excelente poeta.
Yo aveces pienso que seremos en lo más importante en las personas y almas que más amamos. Espero que para Jesús mi camino sea un tanto aceptable y bueno. Ya por lo menos tengo la dicha de alguna mascota que me quería mucho. Y la fortuna de darle lo necesario a mi madre. Falta los ojos de algún hijo o hija y claro la madre. Jaja. Pero todas las luchas y esfuerzos siempre son para los demás en mi caso.

Un placer leerte apreciado amigo compañero poeta Alonso Vicent. Abrazos
Todo llegará cuando tenga que llegar, incluidos los hijos y la parienta... si tienen que llegar, claro. Lo importante es que seamos conscientes de que de prestado vinimos y si hacemos el camino placentero para los que nos rodean, lo hacemos placentero también para nosotros mismos.
Muchas gracias, amigo Roman, por llegar y detenerte un ratito en este poema.

Un gran abrazo.
 
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;

poca cosa, incertidumbre.

"No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra."
De otoño a otoño y tiro porque me toca. Ay, no, que eso era la oca;)
Yo huelo piedras y otoños y allá que voy, qué buenos versos, compañero,
dile a la piedra Rosario que se porte bien y tú tranquilo
que yo te riego las plantas y el terreno de versos;)
Un abrazo, amigo entero, uno de sol.
 
Última edición:
Perdonen si llego tarde,
nunca fue el tiempo mi amigo;
trabajé desde muy niño
y cuando encuentro ocasión,
me tumbo por ver mejor
lo que me ofrece el destino.

Miro el mar y el monte miro,
el cielo, la tierra, todo
lo que cuando uno está solo
reclama sus prioridades.
Tanto entiendes, tanto vales;
de prestado me acomodo.

El destino es caprichoso,
la casualidad, presente;
y el futuro, si es que viene,
un convidado de piedra
que observa pero nos niega
la vista y el tacto... siempre.

Nací prematuramente
cuando nadie lo esperaba;
un hospital y una cama
fueron mi cuna primera.
Desde entonces las carreras
ni me obligan ni me calman.

Nacer con un cuerpo, un alma,
lo último en entredicho,
para encontrarse consigo
mismo, o con otros, con otras.
Todo suma, tomo nota,
y suscribo lo vivido.

Después, principio de siglo
pasadito ya de años.
No sé cuál será el amparo,
ni si el final recompensa
sudores o residencias
de ida y vuelta y de trabajos.

Tengo el cuerpo sentenciado
desde que llegué, y al tiempo,
que lluvias, calor y vientos
van menguando al campesino;
no es que sean asesinos
mas van calando en los huesos.

Elegí, no me arrepiento,
trabajar en cuerpo y mente
los campos, las intemperies
y una parte de mi mismo
que llevo desde un principio
conscientemente inconsciente.

El veinte veinte se siente
como una propia pandemia;
me acerco a la sesentena
sin temor a restricciones,
confinamientos, lecciones
o augurios en casa ajena.

No me vendan primaveras;
soy otoño y tengo hojas,
que para escribir me sobra
con la savia y los renuevos.
Si me dicen ¡no!, yo puedo
enraizarme en la sombra.

La verdad, no me conocen,
yo soy mucho más inútil
de lo que parezco. Cursi
a ratos, impostor, frágil,
atrincherado, volátil;

poca cosa, incertidumbre.
A veces la vida es un camino incierto, es mucho en tan corto tiempo.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba