café en chernobyl
Poeta recién llegado
Me gustan esas casas de Barranco
que ya murieron, pequeño
Trujillo de ostracismo.
Vales en tus palmeras, mar, arcos
de califato y parapeto.
Me gusta fumar un cigarro y con
botella en mano sentarme
en tus gradas, con el aroma a esclavo,
a bohemia y a rambla de callejón.
En el pasaje Abregú,
mi alma es un continente de nostalgias,
preguntas de: ¿cómo habrá
sido antes? ¿Qué demonio gallo
dormía al fiordo?
Las mujeres andan sueltas en plaza,
y son bonitas como el maretazo
al peñón, profundas de ojos.
Nadie ha caminado tan lejos
como la historia.
Estoy high, laberintos en puente
de suspiros y farol de cofa.
Pernoctación sin castigo,
labios de viento que mojan
en chubascos el piso. No hace frío.
La noche continúa con su blando muelle
de parejas que forjan
una ondina y do yo que formo
parte de un vulgar mar.
que ya murieron, pequeño
Trujillo de ostracismo.
Vales en tus palmeras, mar, arcos
de califato y parapeto.
Me gusta fumar un cigarro y con
botella en mano sentarme
en tus gradas, con el aroma a esclavo,
a bohemia y a rambla de callejón.
En el pasaje Abregú,
mi alma es un continente de nostalgias,
preguntas de: ¿cómo habrá
sido antes? ¿Qué demonio gallo
dormía al fiordo?
Las mujeres andan sueltas en plaza,
y son bonitas como el maretazo
al peñón, profundas de ojos.
Nadie ha caminado tan lejos
como la historia.
Estoy high, laberintos en puente
de suspiros y farol de cofa.
Pernoctación sin castigo,
labios de viento que mojan
en chubascos el piso. No hace frío.
La noche continúa con su blando muelle
de parejas que forjan
una ondina y do yo que formo
parte de un vulgar mar.