Desperté hoy con la tristeza de una despedida,
resignada abrazo los recuerdos,
los que te dibujaron un día
y quedaron plasmados en la mirada,
que se resiste al vuelo de tus manos.
Y me pregunto,
Sabiendo ya la respuesta,
si estuviste realmente en mis brazos…
como el viento que lleva prisa
para llegar a otros parajes.
Siento hoy el destierro
donde me llevó su ausencia,
Peregrino del viento,
que vas en busca de instantes miles
que exaltan tu alma,
y luego sigues como si nada
dejando el aroma de tus matices
en el alma que te extraña,
en la mirada de infinito que esconde
la silueta de un momento de locura
en el afán de quererte,
donde luna y sol
convergen en un mismo pensamiento,
el de tus manos,
el de tus labios de miel,
que retaron el instinto de una pasión
que revive en cada encuentro.
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