Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Pericles
No le escupas a mi sombra,
es perder el tiempo...
Ella cambia de sitio
aunque yo no lo haya hecho.
Los discursos que conducen
situaciones y estrategias,
elaboran democracias
desprovistas de intenciones.
La incorruptible imagen
de un hombre reelegido
tuvo que mandar al frente
numerosas persuasiones,
de una multitud que arrastra
la nefasta consecuencia
que condena al ostracismo.
Un hombre semejante,
verosímil de parcelas,
equipa sus navíos
de naturaleza constructiva.
Los lacedemonios hostiles
reconstruyen el suelo
con argumentos exclusivos
de poder y hegemonía.
Llenados igualmente de precisos
iconos que proclaman las distancias,
se disputan divinos los procesos
y despliegan la hiel de sus hazañas.
Si la lengua se expresa en el diálogo,
sencilla en su fachada de madera,
la trampa del lenguaje es el decálogo
que tiene entre sus leyes la ramera.
No le escupas a mi sombra,
es perder el tiempo...
Ella cambia de sitio
aunque yo no lo haya hecho.
Los discursos que conducen
situaciones y estrategias,
elaboran democracias
desprovistas de intenciones.
La incorruptible imagen
de un hombre reelegido
tuvo que mandar al frente
numerosas persuasiones,
de una multitud que arrastra
la nefasta consecuencia
que condena al ostracismo.
Un hombre semejante,
verosímil de parcelas,
equipa sus navíos
de naturaleza constructiva.
Los lacedemonios hostiles
reconstruyen el suelo
con argumentos exclusivos
de poder y hegemonía.
Llenados igualmente de precisos
iconos que proclaman las distancias,
se disputan divinos los procesos
y despliegan la hiel de sus hazañas.
Si la lengua se expresa en el diálogo,
sencilla en su fachada de madera,
la trampa del lenguaje es el decálogo
que tiene entre sus leyes la ramera.