Cris Ryan
herida viviente del sino
Tina, vestida de manera estrafalaria,
arrebujada en una mantilla
de encaje negro. Con bocaza de
cuentera natural; era la vecina del
barrio, que de cuando en cuando
venía a ayudar en los quehaceres de la casa por todo un día;
y al final de la tarde nos contaba un cuento. Tenía la habilidad
de reírse de sus propias dificultades.
Hablaba con refranes; le ponía tanto
sentimiento a sus personajes, que podía
llorar o gozar contagiando a su
su pequeño público. Después de mucho tiempo,
terminó por ser la protagonista de su
propio cuento, como lo veremos.
Cuentan las malas lenguas, que una
noche de mucho sofoco y calor a causa de
la temporada, en su estancia, paredes
de maderaje con rendijas y huecos
muy apropiados para que algunos Insectos
se escondieran con facilidad.
Uno en particular, comenzó a zumbar
y a volar y revolar por la salita, iba de una pared a
otra y se escondía. Tina mandaba trapazos a diestra y
siniestra y no
lograba de ningún modo derivarlo.
Así por un rato como jugando, hasta que se cansó.
Pienso que tenía su secreto guardado. Antes de
irse a la cama, dejó un tarro destapado con un poco
de leche en la mesa; lo cual era una trampa
sencilla y a la vez mortal.
A la maña siguiente, una Cucaracha Azul
sobresalía del líquido patas arriba, hinchada
y panzuda. Tina, ve aquello como
un majar provocativo, justo el aperitivo
de su desayuno.
Agarra la Cucaracha, le da dos largas
chupadas para extraerle todo el precioso líquido;
se lo come con fruición y ...
cuando escupe sale volando de nuevo
la Cucaracha Azul de las grandes.
¿Te lo cuento otra vez?
arrebujada en una mantilla
de encaje negro. Con bocaza de
cuentera natural; era la vecina del
barrio, que de cuando en cuando
venía a ayudar en los quehaceres de la casa por todo un día;
y al final de la tarde nos contaba un cuento. Tenía la habilidad
de reírse de sus propias dificultades.
Hablaba con refranes; le ponía tanto
sentimiento a sus personajes, que podía
llorar o gozar contagiando a su
su pequeño público. Después de mucho tiempo,
terminó por ser la protagonista de su
propio cuento, como lo veremos.
Cuentan las malas lenguas, que una
noche de mucho sofoco y calor a causa de
la temporada, en su estancia, paredes
de maderaje con rendijas y huecos
muy apropiados para que algunos Insectos
se escondieran con facilidad.
Uno en particular, comenzó a zumbar
y a volar y revolar por la salita, iba de una pared a
otra y se escondía. Tina mandaba trapazos a diestra y
siniestra y no
lograba de ningún modo derivarlo.
Así por un rato como jugando, hasta que se cansó.
Pienso que tenía su secreto guardado. Antes de
irse a la cama, dejó un tarro destapado con un poco
de leche en la mesa; lo cual era una trampa
sencilla y a la vez mortal.
A la maña siguiente, una Cucaracha Azul
sobresalía del líquido patas arriba, hinchada
y panzuda. Tina, ve aquello como
un majar provocativo, justo el aperitivo
de su desayuno.
Agarra la Cucaracha, le da dos largas
chupadas para extraerle todo el precioso líquido;
se lo come con fruición y ...
cuando escupe sale volando de nuevo
la Cucaracha Azul de las grandes.
¿Te lo cuento otra vez?
Cuento para niños de Cris
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