KOVAC
Poeta recién llegado
Lo cotidiano es vulgar pero así sobrevivo
a las incertidumbres que me amenazan
detrás de las puertas que no se abren,
detrás de las sombras de cada cosa que nombro.
Qué me importa vivir teniendo la certeza
aprendida de memoria, contener en mí
el arduo sentido de la precisión milimétrica
con el que resolver la respuesta anticipada
al azar atado al azar atado,
si luego viene la duda y lo reinventa todo:
y nada me suena ya de vista y me quedo
con cara de bobo firmando la paz
con la falta de costumbre, arrodillado
pidiendo perdón a la puta rutina,
indefenso ante un mundo nuevo.
Por eso me asomo a la ventana
no para ver el día sino para confirmar verdades,
para demostrar que lo rotundo de ayer
se mantiene hoy inválido de remedios
en esta mañana difunta de signos de exclamación.
Las persianas sabrán decir
si me equivoco yo o se equivoca
el ego de las verdades cotidianas.
El gris de las nubes
me ha de dar su veredicto.
Y un sol crecido, me vence, me ciega,
me obliga a cerrar los ojos
y a no volver a ver nada.
¿Quién lo diría?
Ha dejado de llover.
a las incertidumbres que me amenazan
detrás de las puertas que no se abren,
detrás de las sombras de cada cosa que nombro.
Qué me importa vivir teniendo la certeza
aprendida de memoria, contener en mí
el arduo sentido de la precisión milimétrica
con el que resolver la respuesta anticipada
al azar atado al azar atado,
si luego viene la duda y lo reinventa todo:
y nada me suena ya de vista y me quedo
con cara de bobo firmando la paz
con la falta de costumbre, arrodillado
pidiendo perdón a la puta rutina,
indefenso ante un mundo nuevo.
Por eso me asomo a la ventana
no para ver el día sino para confirmar verdades,
para demostrar que lo rotundo de ayer
se mantiene hoy inválido de remedios
en esta mañana difunta de signos de exclamación.
Las persianas sabrán decir
si me equivoco yo o se equivoca
el ego de las verdades cotidianas.
El gris de las nubes
me ha de dar su veredicto.
Y un sol crecido, me vence, me ciega,
me obliga a cerrar los ojos
y a no volver a ver nada.
¿Quién lo diría?
Ha dejado de llover.
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