Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me quedé con el deseo de memorizar tu voz,
de detectar la forma en que cambiaba
cuando te atacaba un sentimiento.
De tratar de rearmarla cuando se quebraba.
Ya no podré hacer que tu cuerpo se adapte a mi forma
y que confundieras tus manos con las mías.
Hacer que nuestros ritmos se sincronizaran
y que nuestros ojos crearan un mismo espejismo.
No pude rescatar las palabras escondidas detrás de tus dientes,
atraparlas al vuelo y ponerlas en papel.
El lenguaje de tus párpados permaneció desconocido para mi.
Y tus silencios perdieron la costumbre de hablarme.
No hallé la forma de robarte una última risa,
ni de liberar la música que generabas.
Mis cartas se quedaron en la entrada
esperando por alguien que las escuchara.
Tus presentes permanecen con la envoltura
y tratando de descifrar por qué ya nadie los mira.
Las horas desgastadas se confunden entre ellas
y luchan por recordar el espacio que ocupaban.
Porque después de todo ¿para qué hacer promesas de retorno?
¿para qué permanecer en éste territorio de sin saberes?
¿para qué pasearse por habitaciones donde los relojes te miran taciturnos?
¿Por qué no borrar la imagen de tu sonrisa mientras te marchabas?
de detectar la forma en que cambiaba
cuando te atacaba un sentimiento.
De tratar de rearmarla cuando se quebraba.
Ya no podré hacer que tu cuerpo se adapte a mi forma
y que confundieras tus manos con las mías.
Hacer que nuestros ritmos se sincronizaran
y que nuestros ojos crearan un mismo espejismo.
No pude rescatar las palabras escondidas detrás de tus dientes,
atraparlas al vuelo y ponerlas en papel.
El lenguaje de tus párpados permaneció desconocido para mi.
Y tus silencios perdieron la costumbre de hablarme.
No hallé la forma de robarte una última risa,
ni de liberar la música que generabas.
Mis cartas se quedaron en la entrada
esperando por alguien que las escuchara.
Tus presentes permanecen con la envoltura
y tratando de descifrar por qué ya nadie los mira.
Las horas desgastadas se confunden entre ellas
y luchan por recordar el espacio que ocupaban.
Porque después de todo ¿para qué hacer promesas de retorno?
¿para qué permanecer en éste territorio de sin saberes?
¿para qué pasearse por habitaciones donde los relojes te miran taciturnos?
¿Por qué no borrar la imagen de tu sonrisa mientras te marchabas?
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