Pero y ahora mi pasto, quien me lo cortará?...

Guadalupe D. Lopez

Poeta que considera el portal su segunda casa
No vas a creer cuando te lo diga
pero hoy, si que no encontraba la salida.
Andaba cortando el pasto muy cerquita de la orilla,
no me di cuenta del peligro
hasta que vi la estampida.
Estaba en medio del avispero
que me atacaba sin medida,
sin poder evitar la despiadada envestida
de aquellos insectos voladores
que me dejaban adolorida.
Fueron crueles y despiadadas
esas hermosas criaturas,
que me inyectaron su veneno
inflamando mi piel enrojecida.
Cómo sino fueran suficientes
los aguijonazos que sentía por doquier,
fui a parar al Hospital,
a emergencias otra vez.
Detesto ir a esos lugares
porque me recuerdan a ti,
especialmente cuando me preguntan:
"A quien llamamos para que vengan por ti"
siempre me ganan las emociones
y no sé, ni que decir.
Otra reacción alérgica
de la que me debo cuidar,
pero y ahora mi pasto, quien me lo cortará?
Si ya sé que me dirías, que deje las cosas así,
que lo puedo cortar otro día.
Tal vez al escucharte, yo contestaría
que si estuvieras aquí, otro gallo cantaría.
 
¡ Perfecto ! Un poema, como la copa de un pino.
Árbol de Navidad.
Y las avispas, qué. ¿ No tienen mejores cosas que hacer ?
Hay que ver cómo se las gastan. Si es que parece que no tienen educación.
 
Gracias por su bonito y simpático comentario. Pues yo creo que no tienen nada que hacer porque me atacaron sin piedad.
 
Hay gente que se recubre con trajes impermeables, de gruesa capa plástica.
Pero a cambio, sudan un montón.
En el Japón, las avispas son más potentes, que en el resto del mundo.
Aunque también, en China y en Korea ( del Norte o del Sur ), abundan las especies más feroces.
En el Japón, hay cocineros que crían en cautividad, a las Vespa Mandarinia.
Y luego, las fríen, las hierven o las asan. Y las ofrecen como alimento.
Saben a gamba; a marisco.
Otra raza peculiar, es la Vespa Velutina. Un poco menor, en tamaño, no lo duda ni un instante. Accede a las hortalizas, y les hinca el diente. Y les encanta la cerveza echada a perder. O sea, si está caducada, mejor que mejor. ¡ Cerveza podrida, por favor !
 
Gracias por tan interesante información. Aunque no creo que pudiera comer avispas fritas o asadas nunca me ha gustado la comida exótica pero uno nunca sabe. Pero de ahora en adelante me protegeré con ropa adecuada cada vez que salga a cortar el pasto. Espero no deshidratarme con la calor.
 
Todos los animales pueden ser comprendidos.
Comprender quiere decir incorporar a un observador.
O sea, como el hombre del saco, que raptaba a los niños.
Sólo que nuestra intención será el diálogo, y no la carnicería.


Entonces, aprehender quiere decir capturar, interrogar, respetar y liberar.


Es lo que hace el cuerpo de Policía.
Muy interesante labor social, dado que así, pueden comprender a los sospechosos.
¿ Qué es un sospechoso ? Es un compadre cuyo lenguaje no verbal ( de los gestos y las miradas ), induce a sospechar que está tramando algo, de tipo hostil. Hostil puede ser la belicosidad ( armar bronca, provocar discusiones, disparar indiscriminadamente, a la población autóctona de una comarca... ), o la indiferencia ( le importan un pimiento, los problemas ajenos, porque la propia raza humana, le repugna ). Así, los actos hostiles son de dos tipos: Activos ( crueldad, violencia, ensañamiento ) o pasivos ( omisión del deber de socorro ).


Naturalmente, el hombre es inherentemente bueno.
Esto es, comprensivo con lo abstracto.
¿ Qué es lo abstracto ?


El concepto.
Por ejemplo:


a ) El juego de Ajedrez.
b ) El estilo en la natación sincronizada.
c ) La monta a caballo, con obstáculos de setos de cipreses.
d ) El bisonte americano, y su dieta favorita.
e ) La cobra, y su comportamiento nocturno.
f ) El autismo, la esquizofrenia, la paranoia, anorexia nerviosa, bulimia, híper-actividad, Stress post-traumático, etc.


Conceptos que nos llevan, muchas veces, a jopo.
O sea, a marchas forzadas.
Pero hemos de intentar entender a todas las criaturas del planeta.
 
No vas a creer cuando te lo diga
pero hoy, si que no encontraba la salida.
Andaba cortando el pasto muy cerquita de la orilla,
no me di cuenta del peligro
hasta que vi la estampida.
Estaba en medio del avispero
que me atacaba sin medida,
sin poder evitar la despiadada envestida
de aquellos insectos voladores
que me dejaban adolorida.
Fueron crueles y despiadadas
esas hermosas criaturas,
que me inyectaron su veneno
inflamando mi piel enrojecida.
Cómo sino fueran suficientes
los aguijonazos que sentía por doquier,
fui a parar al Hospital,
a emergencias otra vez.
Detesto ir a esos lugares
porque me recuerdan a ti,
especialmente cuando me preguntan:
"A quien llamamos para que vengan por ti"
siempre me ganan las emociones
y no sé, ni que decir.
Otra reacción alérgica
de la que me debo cuidar,
pero y ahora mi pasto, quien me lo cortará?
Si ya sé que me dirías, que deje las cosas así,
que lo puedo cortar otro día.
Tal vez al escucharte, yo contestaría
que si estuvieras aquí, otro gallo cantaría.

Es que esos bichos, piensan poco y pican mucho, menudo susto amiga Guadalupe, un placer leer tu obra. Saludos, que vaya todo muy bien.
 
Versos que logran la mixtura entre sarcásticos y tristes, porque cuando hablamos hacia dentro con el alma de quién ya no está, se nos cae el corazón y nos duelen los picotones, maravilloso poema, saludos Alex
 
Gracias mi querido Alex por tu paso por mis letras y por tu lindo y apreciado comentario. Un gusto recibirlo. Te envío un abrazo.
 
No vas a creer cuando te lo diga
pero hoy, si que no encontraba la salida.
Andaba cortando el pasto muy cerquita de la orilla,
no me di cuenta del peligro
hasta que vi la estampida.
Estaba en medio del avispero
que me atacaba sin medida,
sin poder evitar la despiadada envestida
de aquellos insectos voladores
que me dejaban adolorida.
Fueron crueles y despiadadas
esas hermosas criaturas,
que me inyectaron su veneno
inflamando mi piel enrojecida.
Cómo sino fueran suficientes
los aguijonazos que sentía por doquier,
fui a parar al Hospital,
a emergencias otra vez.
Detesto ir a esos lugares
porque me recuerdan a ti,
especialmente cuando me preguntan:
"A quien llamamos para que vengan por ti"
siempre me ganan las emociones
y no sé, ni que decir.
Otra reacción alérgica
de la que me debo cuidar,
pero y ahora mi pasto, quien me lo cortará?
Si ya sé que me dirías, que deje las cosas así,
que lo puedo cortar otro día.
Tal vez al escucharte, yo contestaría
que si estuvieras aquí, otro gallo cantaría.

Así nos sucede a veces. Una dolorosa picada nos interrumpe el "necesito", y encima nos restriegan la herida con iodo de recuerdos.

Mejor el gallo que canta por ti, Lupe. Poeta.
 

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