Kein Williams
Poeta fiel al portal
Un perro en agonía,
su triste lamento cuenta,
de cómo fue envenenado
por una mano que se ofreció.
Un hombre, de semblante oscuro,
con falsa dulzura y engaño,
le ofreció comida y ternura,
un gesto de amistad, pensó.
Con ingenuidad y confianza,
el perro se acercó sin temor,
devorando el veneno oculto,
que en su alegría se escondió.
Sus patas temblaron, desfallecieron,
y en su mirada, la agonía y el dolor,
su vida se desvaneció lentamente,
envenenado por un corazón traidor.
Oh, cruel destino, que un ser amado,
sea víctima de la malicia y la maldad,
el perro en su último aliento,
nos deja una lección de brutalidad.
En su partida, una tristeza inunda,
nuestros corazones apesadumbrados,
y juramos justicia en su memoria,
que el culpable sea castigado.
Un perro en agonía, historia cruel,
que en silencio el viento susurra,
una advertencia para aquellos sin corazón,
que el amor y la lealtad no se intercambian por basura.
su triste lamento cuenta,
de cómo fue envenenado
por una mano que se ofreció.
Un hombre, de semblante oscuro,
con falsa dulzura y engaño,
le ofreció comida y ternura,
un gesto de amistad, pensó.
Con ingenuidad y confianza,
el perro se acercó sin temor,
devorando el veneno oculto,
que en su alegría se escondió.
Sus patas temblaron, desfallecieron,
y en su mirada, la agonía y el dolor,
su vida se desvaneció lentamente,
envenenado por un corazón traidor.
Oh, cruel destino, que un ser amado,
sea víctima de la malicia y la maldad,
el perro en su último aliento,
nos deja una lección de brutalidad.
En su partida, una tristeza inunda,
nuestros corazones apesadumbrados,
y juramos justicia en su memoria,
que el culpable sea castigado.
Un perro en agonía, historia cruel,
que en silencio el viento susurra,
una advertencia para aquellos sin corazón,
que el amor y la lealtad no se intercambian por basura.