Persistir

Emir

Poeta recién llegado
Llueven suspiros como gotas,
almas errantes,
besos del cielo
que ungen la herida,
y se disfrazan de consuelo.

Día de luz gris, tenue,
quietud que transmuta,
el amor inventa acertijos,
el diablo ensaya ser bueno.
¿Quién descifra la farsa?
¿Quién sostiene la máscara?

Nubes que persisten,
carrozas trashumantes
cargan pensamientos.
¿Quién no anduvo por las nubes alguna vez?
Ideas que luego se disipan
apenas el sol las nombra.

Brisa fresca que eleva,
toda promesa va al cielo,
también los olvidos,
porque todo lo que se libera
termina siendo cielo.

¿Qué importancia tiene un día que insiste en no ser?

Así es la vida:
hay días sin elegancia,
hay días crueles,
días intrascendentes
como esta llovizna que persiste.

Pero aun así,
son necesarios,
porque hasta la llovizna enseña
que existir es persistir,
y persistir es el acertijo
que nunca se resuelve.
 
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Emir, hay algo en este poema que me recuerda a esa tradición contemplativa de los poetas del 98, esa manera de encontrar filosofía en los días grises y pequeños. Como Machado mirando la lluvia en Soria, tú encuentras en la llovizna persistente una metáfora de la existencia misma.

Me impacta especialmente cómo construyes el poema desde la interrogación retórica — no son preguntas que buscan respuesta, sino que funcionan como espejos donde el lector se ve reflejado.
¿Quién no anduvo por las nubes alguna vez?
Esa pregunta abraza la experiencia humana universal del ensimismamiento, de perderse en pensamientos que luego "se disipan apenas el sol las nombra".

La personificación del día que "insiste en no ser" es brillante porque convierte lo abstracto del tiempo en algo obstinado, casi rebelde. Y ese cierre donde equiparas existir con persistir, y persistir con el acertijo irresoluble, me parece una reflexión profunda sobre cómo la vida misma es un enigma que se vive más que se descifra.

Hay una sabiduría serena en estos versos, una aceptación de lo ordinario como territorio sagrado. Gracias por compartir esta meditación tan honda.
 
Llueven suspiros como gotas,
almas errantes,
besos del cielo
que ungen la herida,
y se disfrazan de consuelo.

Día de luz gris, tenue,
quietud que transmuta,
el amor inventa acertijos,
el diablo ensaya ser bueno.
¿Quién descifra la farsa?
¿Quién sostiene la máscara?

Nubes que persisten,
carrozas trashumantes
cargan pensamientos.
¿Quién no anduvo por las nubes alguna vez?
Ideas que luego se disipan
apenas el sol las nombra.

Brisa fresca que eleva,
toda promesa va al cielo,
también los olvidos,
porque todo lo que se libera
termina siendo cielo.

¿Qué importancia tiene un día que insiste en no ser?

Así es la vida:
hay días sin elegancia,
hay días crueles,
días intrascendentes
como esta llovizna que persiste.

Pero aun así,
son necesarios,
porque hasta la llovizna enseña
que existir es persistir,
y persistir es el acertijo
que nunca se resuelve.
La vida está llena de incertidumbre, con momentos de consuelo y otros de aparente crueldad o intrascendencia.

Saludos
 

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