Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedo perdonar tu desencanto
rozándome la piel con aspereza,
nublándome la luz con tu tristeza,
quemándome infernal lo bueno y santo.
No quiero oír tu voz de tanto en tanto
llenándome de lloros la cabeza,
rompiéndome en pedazos la entereza,
manchándome de lodo con su canto.
Maldito te propones deshonrarme
volcando tu fracaso en mis bolsillos,
lastrando con su peso hasta agotarme.
Perverso me perversas los altillos
creando la maldad con la que atarme
al hierro del grosor de tus pestillos.
rozándome la piel con aspereza,
nublándome la luz con tu tristeza,
quemándome infernal lo bueno y santo.
No quiero oír tu voz de tanto en tanto
llenándome de lloros la cabeza,
rompiéndome en pedazos la entereza,
manchándome de lodo con su canto.
Maldito te propones deshonrarme
volcando tu fracaso en mis bolsillos,
lastrando con su peso hasta agotarme.
Perverso me perversas los altillos
creando la maldad con la que atarme
al hierro del grosor de tus pestillos.
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