Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pesadilla.
En la inercia de la media noche
cuando el silencio hace eco en el alma dormida
un pálpito detiene mis latidos
se estremece,
se escuchan pasos arrastrando un velo
que estruja el oxígeno existente.
El corazón se detiene
y el cuerpo se eleva a un mundo vacío
de sombras vagabundas que caminan
sonámbulas, amordazando ilusiones que asoman
detrás del alba, de los sueños.
La luna es testigo y llora,
desgarra sus lágrimas cual niña perdida
en las garras de un lobo despiadado,
y mi razón colapsa en los pliegues de la oscuridad
y me vence el desatino
cayendo en el mísero orbe del infierno,
almas con el corazón en hilachas gimen
por un gramo de paz.
¡No la hay!
Y un gorrión numinoso regresa a su nido
sin dejar huellas, me deja
perdida en la desidia del temor
y los gusanos se desgranan como frutos
del árbol podrido
serpenteando en las alas de la desesperanza,
del olvido.
La agonía se hace intensa
quiero huir y no encuentro el camino,
me confunden las sombras, los lamentos.
y un ángel de muerte me obsequia su cetro
en el callejón de los lamentos
y al sentirlo en mis manos tiemblo y despierto.
¡ Qué corazonada,
solo era una pesadilla !
Elizabeth Flores.
28 / 01 / 13.
::::