Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una mirada fue suficiente para descifrar
el enigma de tu alma forjada en piedra
selladas sus puertas con versos escritos con fuego.
Dejando cicatrices toscas
filosas que cortan los dedos al tocar
y sentir lo prohibido de tu ser.
Escudriñe los versos de tu espalda llena de curvas
y senderos que llevan a valles y bosques
enterrados en tu joroba de espanto.
Lamí tus pies blancos como el cristal
y me admire de los versos tatuados en ellos.
Contemple el oro de tus cabellos
y tú me obsequiaste un mechón de puntas
de tu cabellera,
resplandecen en la noche
poseen la gracia de la luz
los guardare como un recuerdo
como un imán que me traera tu presencia a mi mente
llena de quimeras y sueños forrados
con el algodón de nubes viajeras
construyendo castillos de aire en el cielo de las fantasías.
Tu rostro no tiene edad
no marca la huella de las ruinas de la vejez
suaves mejillas como estrellas de alegría
y que sonrisa más divina
una chispa de plata adorna tu boca y de ella nacen versos
como luceros fugaces
abrazando el cielo nocturno
dejándo en llamas las luminarias
destruyendo la soledad que carcome a la noche de los insectos
invitando a las sombras oscuras a desintegrar tu luz
algo imposible…
El don de la voz de trueno
palabras fuertes despiertan como cometas
Palabras que despiertan la voluntad.
Arrebatas la calma y elevas la sangre de los muertos
ellos resucitan…
Pálida mujer
hasta tu sombras es blanca y luminosa.
tus ojos son dos carbones que tiritan la vitalidad
imperecedera
y el destello profundo de la sabiduría.
Las luciérnagas que aman mi cerebro
se dejan ir hacia ti
coronando tu cabeza.
Te han convertido en su reina
su señora.
Escuchan tu voz interior
están tan cerca de tu cerebro
saben quién eres
detrás del ángel.
Conocen el fantasma de tu sombra
ven el espectro de tu rostro
huelen tu veneno mortal
aquel que emerge de tus entrañas
y brota en tus labios carnosos como miel
que tienta al deseo.
La sangre corre por tu frente
ellas comienzan a comerte
lo hacen con con tu cerebro
y salen por las cuencas de tus ojos
que dejaron de existir.
Te llevan al precipicio
legiones de ellas
mis aliadas
te llamaron parca
señora de la muerte.
Me traen tus huesos
los cuales colecciono
cada que la muerte me reta
yo salgo victorioso…
Claridad
esperanza
fe
un rayo de todo el origen
de toda la fuerza.
No existe el futuro
ni siquiera mi mirada en su arcoíris,
si no existe un sendero
donde las piedras hablen de mi caída
de mis tropiezos
de mis peleas y victorias.
Un camino llamado vida
donde pise serpientes y jamás me dañen.
Donde peleo contra gigantes
y acabe con los demonios por el nombre de Jesús
como hacen los santos
y los que poseen la voluntad agraciada.
La noche azul
en su intensa atmosfera
se desbarata mi cordura por un rayo de locura
por un poema que fue una pesadilla
en la inmensidad de la noche sin estrellas.
Pero viene el angel dorado
con el amanecer
a besarme la frente con sus labios cubiertos de oro
entregandome bendiciones en cascada
que vienen del cielo.
Amén.
el enigma de tu alma forjada en piedra
selladas sus puertas con versos escritos con fuego.
Dejando cicatrices toscas
filosas que cortan los dedos al tocar
y sentir lo prohibido de tu ser.
Escudriñe los versos de tu espalda llena de curvas
y senderos que llevan a valles y bosques
enterrados en tu joroba de espanto.
Lamí tus pies blancos como el cristal
y me admire de los versos tatuados en ellos.
Contemple el oro de tus cabellos
y tú me obsequiaste un mechón de puntas
de tu cabellera,
resplandecen en la noche
poseen la gracia de la luz
los guardare como un recuerdo
como un imán que me traera tu presencia a mi mente
llena de quimeras y sueños forrados
con el algodón de nubes viajeras
construyendo castillos de aire en el cielo de las fantasías.
Tu rostro no tiene edad
no marca la huella de las ruinas de la vejez
suaves mejillas como estrellas de alegría
y que sonrisa más divina
una chispa de plata adorna tu boca y de ella nacen versos
como luceros fugaces
abrazando el cielo nocturno
dejándo en llamas las luminarias
destruyendo la soledad que carcome a la noche de los insectos
invitando a las sombras oscuras a desintegrar tu luz
algo imposible…
El don de la voz de trueno
palabras fuertes despiertan como cometas
Palabras que despiertan la voluntad.
Arrebatas la calma y elevas la sangre de los muertos
ellos resucitan…
Pálida mujer
hasta tu sombras es blanca y luminosa.
tus ojos son dos carbones que tiritan la vitalidad
imperecedera
y el destello profundo de la sabiduría.
Las luciérnagas que aman mi cerebro
se dejan ir hacia ti
coronando tu cabeza.
Te han convertido en su reina
su señora.
Escuchan tu voz interior
están tan cerca de tu cerebro
saben quién eres
detrás del ángel.
Conocen el fantasma de tu sombra
ven el espectro de tu rostro
huelen tu veneno mortal
aquel que emerge de tus entrañas
y brota en tus labios carnosos como miel
que tienta al deseo.
La sangre corre por tu frente
ellas comienzan a comerte
lo hacen con con tu cerebro
y salen por las cuencas de tus ojos
que dejaron de existir.
Te llevan al precipicio
legiones de ellas
mis aliadas
te llamaron parca
señora de la muerte.
Me traen tus huesos
los cuales colecciono
cada que la muerte me reta
yo salgo victorioso…
Claridad
esperanza
fe
un rayo de todo el origen
de toda la fuerza.
No existe el futuro
ni siquiera mi mirada en su arcoíris,
si no existe un sendero
donde las piedras hablen de mi caída
de mis tropiezos
de mis peleas y victorias.
Un camino llamado vida
donde pise serpientes y jamás me dañen.
Donde peleo contra gigantes
y acabe con los demonios por el nombre de Jesús
como hacen los santos
y los que poseen la voluntad agraciada.
La noche azul
en su intensa atmosfera
se desbarata mi cordura por un rayo de locura
por un poema que fue una pesadilla
en la inmensidad de la noche sin estrellas.
Pero viene el angel dorado
con el amanecer
a besarme la frente con sus labios cubiertos de oro
entregandome bendiciones en cascada
que vienen del cielo.
Amén.
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