PESCANDO EN EL RIO CASTRO
Tiene todo preparado,
cesto y caña con sedal,
y calzándose las botas
hacia el río va el chaval.
Es moreno, algo cetrino,
desgarbado al caminar,
un hoyuelo en la barbilla
y los ojos de galán.
El Río Castro le espera,
tiene ganas de llegar,
la neblina le acompaña,
ya comienza a clarear.
El molino le saluda,
allí el chico va empezar.
Cuando la espuma sonríe
él contesta muy jovial.
Lanza la cucharilla
y recogiendo en zigzag
recupera lentamente
para volver a lanzar.
Apunta ahora al remanso
sobre el que llora un zarzal,
y una trucha que pasaba,
sintiendo curiosidad,
ha sucumbido al engaño
y lo persigue tenaz.
La tanza se vuelve loca,
felina como un jaguar.
La alegría del muchacho
estalla como un volcán.
Luchando a brazo partido,
como David y Goliat,
el aparejo se rompe,
con la trucha recobrando
su perdida libertad.
xxx
Churrete