L
Luis Delamar
Invitado
Pintura de R.Olbinski
Pésimo maestro
¡Que nadie me hable de amores
porque de amores no entiendo;
que nunca prendió la yedra
en la vereda de cieno!
Yo, jamás fui licenciado
en los dogmas del cortejo
ni en calcinar una boca
mientras escanciaba un beso.
Jamás me miró la luna
ni me dedicó un reflejo,
ni supe arrancar pasiones
de las entrañas de un verso.
¡Que nadie me hable de amores,
que no me pregunten de ello!
que tengo ya mil otoños
que se me antojan eternos,
y el calor que me conforta
son las ascuas del infierno.
Con cada nueva caricia
con cada suspiro nuevo
se me desbarata el alma,
se me desarma el aliento...
Que nadie me hable de amores
que soy pésimo maestro,
pues jamás prendió la yedra
en la vereda de cieno.
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