A ti...
Germen de toda hermosura,
seductora de miradas,
flor eterna de suspiros,
flor del amor sin palabras.
Belleza digna de Diosa,
mujer de todas las flores,
flor que despiertas la vida
de penados corazones.
Que enardeces los sentidos
provocados por tu aroma
virgen que el viento al azul
eleva opacando sombras.
Que eres la melancolía
del amor y de pesares,
la luna que nos abraza
al ocaso de las tardes.
Tú, que eres la flor de Venus
en otoño y primavera,
una senda sin final
de refugio del poeta.
Refugio, sí, así llamo
pues eres mi noche y día,
la fuente de donde bebo
cuando tu aroma ilumina
y pones voz a mi alma
de escritor y soñador
cuando se me escapan lentos
latidos del corazón.
Bendita tú flor perenne,
que por tierra, por luz y agua
te yergues clara, arrogante
llena de vida y de gracia.
A ti, yo te pido, que
pongas voz a mi voz muda
cuando llegue mi hora, cuando
adornes mi sepultura.
Germen de toda hermosura,
seductora de miradas,
flor eterna de suspiros,
flor del amor sin palabras.
Belleza digna de Diosa,
mujer de todas las flores,
flor que despiertas la vida
de penados corazones.
Que enardeces los sentidos
provocados por tu aroma
virgen que el viento al azul
eleva opacando sombras.
Que eres la melancolía
del amor y de pesares,
la luna que nos abraza
al ocaso de las tardes.
Tú, que eres la flor de Venus
en otoño y primavera,
una senda sin final
de refugio del poeta.
Refugio, sí, así llamo
pues eres mi noche y día,
la fuente de donde bebo
cuando tu aroma ilumina
y pones voz a mi alma
de escritor y soñador
cuando se me escapan lentos
latidos del corazón.
Bendita tú flor perenne,
que por tierra, por luz y agua
te yergues clara, arrogante
llena de vida y de gracia.
A ti, yo te pido, que
pongas voz a mi voz muda
cuando llegue mi hora, cuando
adornes mi sepultura.