Peugeot 205

penabad57

Poeta veterano en el portal
Recorre con nosotros mapas en la luz. Como un gato
alegre persigue la cintura de las carreteras, fluye
en los surcos del alquitrán con brincos de cimarrón,
pájaro de hierro que se desliza sobre losas antiguas
o autovías imberbes en veranos sin final. Perfume
salino o aroma de bosque, ríos escuetos como un hilo
veteado de agua joven, astucia de la geografía que
nos lleva, sin querer, a los paraísos de la multitud;
a ese enjambre de sudor, pieles y ojos que en días
fugaces guardan la memoria de los espejos, el latido
sincrónico de una ráfaga de coros. Música que nos
nombra en las calles y en los puentes, en los museos
y en las cafeterías, en los hoteles sin paz, bajo
el mercurio de un sol que calcina a los pájaros.

 
Recorre con nosotros mapas en la luz. Como un gato
alegre persigue la cintura de las carreteras, fluye
en los surcos del alquitrán con brincos de cimarrón,
pájaro de hierro que se desliza sobre losas antiguas
o autovías imberbes en veranos sin final. Perfume
salino o aroma de bosque, ríos escuetos como un hilo
veteado de agua joven, astucia de la geografía que
nos lleva, sin querer, a los paraísos de la multitud;
a ese enjambre de sudor, pieles y ojos que en días
fugaces guardan la memoria de los espejos, el latido
sincrónico de una ráfaga de coros. Música que nos
nombra en las calles y en los puentes, en los museos
y en las cafeterías, en los hoteles sin paz, bajo
el mercurio de un sol que calcina a los pájaros.
Yo recuerdo los últimos años del 404 familiar, cuando iba dejando partes del motor por el camino.
Un abrazo, Ramón.
 
Recorre con nosotros mapas en la luz. Como un gato
alegre persigue la cintura de las carreteras, fluye
en los surcos del alquitrán con brincos de cimarrón,
pájaro de hierro que se desliza sobre losas antiguas
o autovías imberbes en veranos sin final. Perfume
salino o aroma de bosque, ríos escuetos como un hilo
veteado de agua joven, astucia de la geografía que
nos lleva, sin querer, a los paraísos de la multitud;
a ese enjambre de sudor, pieles y ojos que en días
fugaces guardan la memoria de los espejos, el latido
sincrónico de una ráfaga de coros. Música que nos
nombra en las calles y en los puentes, en los museos
y en las cafeterías, en los hoteles sin paz, bajo
el mercurio de un sol que calcina a los pájaros.
Con un 205 se sacó el carnet de conducir mi compañera... y después quería uno. Pero eran demasiado caros, así que compramos un Seat 124, je je.
Un fiel poema a ese compañero que en tantos recorridos nos ha acompañado desde hace tanto. Me recordó a mi querida Nissan Vanette... por supuesto sin aire acondicionado ni dirección asistida.
Qué bueno el recuerdo hecho poema.
Un abrazote, Ramón.
 
Con un 205 se sacó el carnet de conducir mi compañera... y después quería uno. Pero eran demasiado caros, así que compramos un Seat 124, je je.
Un fiel poema a ese compañero que en tantos recorridos nos ha acompañado desde hace tanto. Me recordó a mi querida Nissan Vanette... por supuesto sin aire acondicionado ni dirección asistida.
Qué bueno el recuerdo hecho poema.
Un abrazote, Ramón.
El 205 que yo utilice, fiel compañero de fatigas, especialmente durante los largos viajes veraniegos, fue un regalo de mi hermana. Fue mi primer coche y, sí, era algo más caro que un dos caballos por ejemplo. Me alegra que el poema te haya traído recuerdos. Un abrazo, Manuel.
 
Un gusto pasar a leerte. Una sorpresa grata, el hallar estas letras dedicadas al antiguo y formidablemente fiel 205. Por el sentimiento y ductilidad de las palabras que escogiste me ha gustado mucho. Felicidades, compañero poeta.
Dani.
Gracias, Dani, por leer y dejar tu comentario. El 205 fue un coche muy vendido y que dio buen resultado. Un abrazo.
 

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