Jack Sparrow
Poeta reconocido
- Piedra-.
El barro hace al muerto
mástil a una búsqueda
ciega,
alzando de los suelos el vacío
-entre carcasas de hormigas-
de la ruleta con sus frías manos;
y las esquinas de la luna se ven
solo en los descampados de otros cuentos.
Madruga el sintético brillo
de un sueño que se ha degollado,
entre el arrullo somnoliento
de una piedra que lo guarda
-escondida entre los dedos-;
se hará rehén
en la consistencia vaga de la gravedad.
Y se armarán las garras hoy
- siempre el miedo viste a las bestias -;
rebotando en ondas disjuntas,
el impacto que quiere gritar
su vida,
se acechará mirándose
las sombras.
¡Que el viento venga a ser su estadio!
A probar la cuchara de costillas
que se hace ampolla sin su caldo ya.
Pero aún espero
con la palma cerrada
y el blondo mar escarchado
en el entrecejo;
la adrenalina, sin venas.
Amanecerá,
armando rojos.
Amanecerá.
- Papel -.
Cuatro espectros cosí a tus costados
los doble, fundí y lloré
en el deseo de dibujarte extremidades
que perdí,
despeinando mi rubor.
Deletreando,
se cuentan los poros
de mi hemisferio izquierdo
y al derecho va el dorso desnudo
de mis reflejos tácitos;
pero rodando se van
el norte y el sur
más lejos,
hoy
que ayer y mañana.
Nadie lo hace como vos;
configurar la sed
de tu espalda de mármol
en el siniestro epicentro, despejándome
los ojos.
Siento el otoño sólo mío
en el abrazo onírico
y secuencial de tus pesadillas.
Y te reclamo
a la.........d
................e
.............m
..........e
........n
........c
..........i
............a ...........convicta
de las horas muertas.
- Tijera .
Saben tus manos
degustar el rocío de un invierno,
aquel roce en la vulva
de tu ingenuidad.
Abriendo el cuello de las grullas
de papel que ayer pintaste,
y les cortaste los ojos
para seducir una idea;
puede la aurora boreal
no ser el tiempo.
Y ya las manos no serán rastrillos
-en arenas eternas-
que nunca encuentran.
Diseccionaré en tu filo
el cielo que impulsa las hamacas
silenciosas,
veré fluirte tibia
entre mis pesebres yertos, mis labios.
Para descender,
Sin las columnas de osamentas
-Y aún en tu tacto maleable
de una masturbación metálica-
a la cepa que abre la médula
de los crepúsculos.
Para ser otro relajo más
de polvo y resina;
entre tu mineral sepultura
y la lima de un orgasmo.
Muy buen poema, en el que demuestras gran dominio de las palabras. Es un gusto y una sorpresa conocerte...un beso
Fabrizio.