GRACIELA PAOLI
Poeta adicto al portal
PIEL DE ABECEDARIO INFINITO
Oye a la noche que con velos de sultana
disuelta entre las ebriedades del amanecer
ha venido cómplice a indicarme el momento
y acércate a mi.
Pon al alcance de mi tacto
tu torso trasnochado de misterio
para anticipar en la textura de tus ropas
las grietas por donde los verbos laten
y tu cuerpo conjuga el grito que puja por la luz.
Tomaré en mis manos la tela de tu camisa
e iré soltando de a uno los botones que la abrochan
para deshabitarte de secretos
mientras las yemas de mis dedos presurosas
irán a encontrarse con tu piel de abecedario infinito.
Entonces acercaré mi oído a la caja de resonancia
de tus pectorales de felino en acecho
para ahondar en la voz de tu corazón
el instante de la palabra
y hacer que ese cosquilleo casi eléctrico
que se escurra por mi columna vertebral
inicie un flujo de marea entre
la conjugación de todas las voces
y la antena receptora de mi pluma.
Tu impulso masculino iniciará el juego
que te dejaré hacer como al descuido
porque sé que al final
cuando bajes a borbotones presuroso
por la ladera de la metáfora
tenderé mi red de rimas
en el cardumen del estanco
y habrás de constituir mi pesca
¡Rotundo POEMA!
Oye a la noche que con velos de sultana
disuelta entre las ebriedades del amanecer
ha venido cómplice a indicarme el momento
y acércate a mi.
Pon al alcance de mi tacto
tu torso trasnochado de misterio
para anticipar en la textura de tus ropas
las grietas por donde los verbos laten
y tu cuerpo conjuga el grito que puja por la luz.
Tomaré en mis manos la tela de tu camisa
e iré soltando de a uno los botones que la abrochan
para deshabitarte de secretos
mientras las yemas de mis dedos presurosas
irán a encontrarse con tu piel de abecedario infinito.
Entonces acercaré mi oído a la caja de resonancia
de tus pectorales de felino en acecho
para ahondar en la voz de tu corazón
el instante de la palabra
y hacer que ese cosquilleo casi eléctrico
que se escurra por mi columna vertebral
inicie un flujo de marea entre
la conjugación de todas las voces
y la antena receptora de mi pluma.
Tu impulso masculino iniciará el juego
que te dejaré hacer como al descuido
porque sé que al final
cuando bajes a borbotones presuroso
por la ladera de la metáfora
tenderé mi red de rimas
en el cardumen del estanco
y habrás de constituir mi pesca
¡Rotundo POEMA!