Sira
Poeta fiel al portal
Con la tenue melodía del piano
arrullando y adormeciendo
mis sentidos ofuscados,
dejo caer el peso de la vida
-esta vida que apenas siento como mía-
desde mis brazos agarrotados.
No es el fin de la ordalía;
acaso sea otro desconocido comienzo.
Otra nueva y dolorosa lección que,
arrastrándome hacia el centro,
me conduzca al núcleo secreto
de la efímera existencia misma.
arrullando y adormeciendo
mis sentidos ofuscados,
dejo caer el peso de la vida
-esta vida que apenas siento como mía-
desde mis brazos agarrotados.
No es el fin de la ordalía;
acaso sea otro desconocido comienzo.
Otra nueva y dolorosa lección que,
arrastrándome hacia el centro,
me conduzca al núcleo secreto
de la efímera existencia misma.