¿Qué sabe la noche de ti? Bajo la piel dura
hay otra piel delgada, piel de crisálida
y de cuentos, lámina transparente de tiovivos,
cometas y fuegos artificiales. También allí
la insolencia de unas vísceras jóvenes,
sanguíneas, rojas como hematíes. Son capas
del existir, palimpsestos de nieve en la dermis oscura.
Son transeúntes de barcos perdidos
o de trenes sin raíl, son firmas de agua
en un rostro desleído, arterias encanecidas
que bailaron el ritmo derviche del éxtasis.
Te contentas con poco, un recuerdo
en el que vuelan las mariposas, la desnudez
de Elena en la penumbra, los ojales de la esperanza
abiertos al delirio y esa voz que tantas veces dijo no.
Algún día lograrás quitarte piel tras piel y descubrirás la vida.
hay otra piel delgada, piel de crisálida
y de cuentos, lámina transparente de tiovivos,
cometas y fuegos artificiales. También allí
la insolencia de unas vísceras jóvenes,
sanguíneas, rojas como hematíes. Son capas
del existir, palimpsestos de nieve en la dermis oscura.
Son transeúntes de barcos perdidos
o de trenes sin raíl, son firmas de agua
en un rostro desleído, arterias encanecidas
que bailaron el ritmo derviche del éxtasis.
Te contentas con poco, un recuerdo
en el que vuelan las mariposas, la desnudez
de Elena en la penumbra, los ojales de la esperanza
abiertos al delirio y esa voz que tantas veces dijo no.
Algún día lograrás quitarte piel tras piel y descubrirás la vida.
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