Nommo
Poeta veterano en el portal
Te he seguido, de puntillas.
Te he seguido, hasta la Giralda de Sevilla.
Te sigo la corriente; es lo más prudente.
Porque has bebido.
Y a las cuatro de la mañana, de ti, me despido.
Te dejo en buenas manos. En reposo, bella durmiente.
Te dejo donde la posada. El hostal. Que pagamos a medias.
Te dejo en mi carromato, tirado por bueyes.
Soy chatarrero. No mendigo. ¡ No me tires piedras !
¿ Cómo que me vaya, a la mierda ?
Yo la quería, con toda el alma.
Yo la quería, como esos salmos del rey David, y ahora, me encuentro
bajo la lluvia, en un puente sobre el río Guadalquivir, guitarra en mano.
Aquí, componiendo himnos para un Jehová femenino, y humano.
¡ Sí, es un dios menor ! Pero qué piernas...
Te he seguido, hasta la Giralda de Sevilla.
Te sigo la corriente; es lo más prudente.
Porque has bebido.
Y a las cuatro de la mañana, de ti, me despido.
Te dejo en buenas manos. En reposo, bella durmiente.
Te dejo donde la posada. El hostal. Que pagamos a medias.
Te dejo en mi carromato, tirado por bueyes.
Soy chatarrero. No mendigo. ¡ No me tires piedras !
¿ Cómo que me vaya, a la mierda ?
Yo la quería, con toda el alma.
Yo la quería, como esos salmos del rey David, y ahora, me encuentro
bajo la lluvia, en un puente sobre el río Guadalquivir, guitarra en mano.
Aquí, componiendo himnos para un Jehová femenino, y humano.
¡ Sí, es un dios menor ! Pero qué piernas...
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