JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pies descalzos que la arena candente pisan,
llenos de dolor y tristeza,
y en su rostro infantil ninguna sonrisa,
que caminan de aquí para allá,
buscando tan solo una caricia.
Quien pudiera hacerlos sonreír,
si tan solo saben llorar,
buscan la paz interior,
y quien los pueda abrazar,
es candente la arena que pisan,
sin tener un sendero, un camino,
tan solo viven en el olvido
sin ningún destino.
Yo los miro, y sufro en silencio,
tan solo quisiera,
acurrucar los y abrazarlos,
llevarlos de mi mano, y ver,
que sus caritas sonrieran,
y sus pies descalzos,
ya nunca mas sufrieran.
Solo un gran deseo siempre,
cada noche yo le pido al cielo,
que me conceda ver,
que ya no sean mas pies descalzos,
y dejen de sufrir,
y que la arena candente que pisan,
tan solo en un bello amor y de ternura,
se pueda convertir.
llenos de dolor y tristeza,
y en su rostro infantil ninguna sonrisa,
que caminan de aquí para allá,
buscando tan solo una caricia.
Quien pudiera hacerlos sonreír,
si tan solo saben llorar,
buscan la paz interior,
y quien los pueda abrazar,
es candente la arena que pisan,
sin tener un sendero, un camino,
tan solo viven en el olvido
sin ningún destino.
Yo los miro, y sufro en silencio,
tan solo quisiera,
acurrucar los y abrazarlos,
llevarlos de mi mano, y ver,
que sus caritas sonrieran,
y sus pies descalzos,
ya nunca mas sufrieran.
Solo un gran deseo siempre,
cada noche yo le pido al cielo,
que me conceda ver,
que ya no sean mas pies descalzos,
y dejen de sufrir,
y que la arena candente que pisan,
tan solo en un bello amor y de ternura,
se pueda convertir.