Edgar Iván Hernández
Poeta recién llegado
Diestro
en amaneceres,
regresa a su pozo de anhelos,
cómplice de luz y de Quetzalcoatl,
enamorado de las ciudades y los caseríos.
Ejercita su embate,
lo vivido. Perviviendo
sin dudas, sin culpas.
Músico y portaliras,
de sinfonía, desertor
pródigo de misterios.
Tallador de abrazos
y piezas. Bocelador
de máscaras altivas.
Contador de segundos.
Caballero del ajedrez y la partida.
Píndaro apócrifo en el espejo de los días.
De: Orfebres del Ocio. 2010
Edgar Iván Hernández.
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