Duramos cerca de dos años de novios, sin esperar lo que vendría empezamos a juntar para los muebles de la casa, solo que ella se adelanto y nos casamos teniendo tu cerca de 3 meses de embarazo. Semanas antes, salía de trabajo y me encaminaba al departamento que rentamos en la calle de Girón, ahí en el centro histórico, tú como siempre serias, me acompañabas a pintar la casa. Toco que un día empezamos a pintar la que sería nuestra habitación, no nos importo que no fuera lo mejor, simplemente era nuestro amor el que sobrepasaba todas las carencias, pero ahí en esa habitación, me tendí en la duela cansado de pintar y trabajar durante el día y sin querer, llegaste a mi lado y empezamos a besarnos, apenas nos quitamos lo necesario y te montaste como amazona fiel a su corcel, no sé si ya lo tenias planeado o no, simplemente te movías suavemente y sin prisa, simplemente me hiciste llegar al cielo tras sentir la cálida agua de tu manantial desbordándose entre mis rodillas y mas allá, humedeciendo todo mi cuerpo, fue la primera vez que sentí tu ser, tus entrañas, fue la primera vez que pinte y salí bañado de agua bendita.