Álex Hernández
Poeta recién llegado
Fui culpable de mis ganas,
de no saber que hacer con
mis requiebros.
De adjudicar
mis fracasos al olvido.
De abandonarme
con la piel sin filtros; desnuda.
Sabiendo que la soledad debería ser
un premio, no un castigo.
Pero ya no aguanto tanto daño.
Ya no aguanto no poder curarme,
ni que nadie sepa el como,
ni quiera hacerlo.
Tener que llamar a quien no quiere venir
porque sé que la pena ya está en la mesa,
y no quiero tener que enfrentarlo solo.
Que las agujas del reloj lo deshilan todo,
menos el desamor. La soledad y la impotencia
de quererse encontrar completo, pero sólo encontrarse
a medias.
— Álex Hernández.
de no saber que hacer con
mis requiebros.
De adjudicar
mis fracasos al olvido.
De abandonarme
con la piel sin filtros; desnuda.
Sabiendo que la soledad debería ser
un premio, no un castigo.
Pero ya no aguanto tanto daño.
Ya no aguanto no poder curarme,
ni que nadie sepa el como,
ni quiera hacerlo.
Tener que llamar a quien no quiere venir
porque sé que la pena ya está en la mesa,
y no quiero tener que enfrentarlo solo.
Que las agujas del reloj lo deshilan todo,
menos el desamor. La soledad y la impotencia
de quererse encontrar completo, pero sólo encontrarse
a medias.
— Álex Hernández.