José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay pizcas de amor en todas partes.
En el metro, en las ensaladas,
en algunos orgasmos,
incluso en algunas personas.
A veces salen pizcas de amor cuando estornudas,
en general, eso no suele gustar.
Y a veces se te escapan gaseosas
pizcas de amor por el culo.
Esas pizcas no suelen gustar a nadie más
que al autor,
es algo parecido a lo que pasa
con las poesías de amor.
Un día muchas pizcas de amor se unieron
y se convirtieron en un ente.
Una monja muy buena y santa llamo dios a ese ente.
Pero otra monja muy mala y muy zorra
dijo que de eso nada.
Lo cambio por una sierra eléctrica,
un modelo que si se miraba de lejos
parecia un venerable anciano
y la monja zorra dijo este es el verdadero dios,
un dios de temor, no de amor.
Y así sucedió.
La monja buena dejo los hábitos y se convirtió en Brigitte Bardot.
En el metro, en las ensaladas,
en algunos orgasmos,
incluso en algunas personas.
A veces salen pizcas de amor cuando estornudas,
en general, eso no suele gustar.
Y a veces se te escapan gaseosas
pizcas de amor por el culo.
Esas pizcas no suelen gustar a nadie más
que al autor,
es algo parecido a lo que pasa
con las poesías de amor.
Un día muchas pizcas de amor se unieron
y se convirtieron en un ente.
Una monja muy buena y santa llamo dios a ese ente.
Pero otra monja muy mala y muy zorra
dijo que de eso nada.
Lo cambio por una sierra eléctrica,
un modelo que si se miraba de lejos
parecia un venerable anciano
y la monja zorra dijo este es el verdadero dios,
un dios de temor, no de amor.
Y así sucedió.
La monja buena dejo los hábitos y se convirtió en Brigitte Bardot.