Miguel Lares
Poeta recién llegado
Placer Caudal
Del gusto al veneno mortal
que inquietas en mi pecho letal,
ancio respirar una vez mas
la marca de tu cuerpo en el compas.
Su voz quemaría el tálamo de amor
que poseen los muertos en sus egos,
fuerte quieta se ha visto
con la fuerza de los fuegos.
Turbias fuentes de caricias que se mueren
ya sin vida lentamente,
del crimen será el caos en cataclismo
así como el altar de uno mismo.
Admiro la hoja rítmica de tu alegría
en la cuna de rosas te cela alta mía,
como el canto ladino en agonía
aprovecho besos en cercanía.
Tal vez, marcada bien,
se asemejan los toques del tiempo en tu piel,
convertidos en turbulentos deseos inigualables
y ansias de goces inalcanzables.
Del gusto al veneno mortal
que inquietas en mi pecho letal,
ancio respirar una vez mas
la marca de tu cuerpo en el compas.
Su voz quemaría el tálamo de amor
que poseen los muertos en sus egos,
fuerte quieta se ha visto
con la fuerza de los fuegos.
Turbias fuentes de caricias que se mueren
ya sin vida lentamente,
del crimen será el caos en cataclismo
así como el altar de uno mismo.
Admiro la hoja rítmica de tu alegría
en la cuna de rosas te cela alta mía,
como el canto ladino en agonía
aprovecho besos en cercanía.
Tal vez, marcada bien,
se asemejan los toques del tiempo en tu piel,
convertidos en turbulentos deseos inigualables
y ansias de goces inalcanzables.