isaac newton
Poeta que considera el portal su segunda casa
Diez uñas partidas por solemnes
platos, abierto el altar sufrido
por cúpulas vacías de viento y brotes
de oxigeno, bañados por agua bendita.
El escondite viejo del lobo penetra
con aire solemne entre las jaulas
del ártico, belleza natural, hijos
del bosque o verano matinal.
Frutos tardíos del volumen del fuego
entre las noches tardías del otoño
en verano, del ruido suspicaz, de
unos zapatos viejos, hundidos, sombríos.
Frota esa espada el recorte maligno
de la dicha amenaza con un anzuelo
tan preliminar, sorbo de hierro,
niño absorbido, por fantasma extranjero.
platos, abierto el altar sufrido
por cúpulas vacías de viento y brotes
de oxigeno, bañados por agua bendita.
El escondite viejo del lobo penetra
con aire solemne entre las jaulas
del ártico, belleza natural, hijos
del bosque o verano matinal.
Frutos tardíos del volumen del fuego
entre las noches tardías del otoño
en verano, del ruido suspicaz, de
unos zapatos viejos, hundidos, sombríos.
Frota esa espada el recorte maligno
de la dicha amenaza con un anzuelo
tan preliminar, sorbo de hierro,
niño absorbido, por fantasma extranjero.