Degusté intensamente su sabor,
con deleite di un paseo
por cada décima de sus partes,
adiviné sus componentes,
desentrañé sus combinaciones.
Inclinando el plato,
sin culpa, sin pausa,
me retrotraje a mi infancia,
hasta la cucharada final
me serví la sopa tradicional,
como el primero de los placeres sencillos,
como el último de los goces mundanos.
con deleite di un paseo
por cada décima de sus partes,
adiviné sus componentes,
desentrañé sus combinaciones.
Inclinando el plato,
sin culpa, sin pausa,
me retrotraje a mi infancia,
hasta la cucharada final
me serví la sopa tradicional,
como el primero de los placeres sencillos,
como el último de los goces mundanos.