susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
El suplemento dominical está esparcido
por el suelo, como si una garra de tigre
hubiera aventado los trozos del papel
que acaba de arrancar.
Vuelve esa presencia amarga a devanarme
los sesos, a hacerme escuchar detrás de la puerta
cuando todos duermen el sueño del bendito,
a manifestarme que nunca me dejará abandonado
a mi suerte, que siempre me querrá.
Supongo que debajo de la cama estaré a salvo
de esa odiosa voz de coliflores desteñidas y
paracetamoles al por mayor secretamente
obtenidos por sólo la voluntad.
Si esto falla, si me hallara en las artríticas manos
de esa loca descafeinada y solemne, aguadora de
vinos y de placeres, pasaré a la siguiente defensa
blandiendo una hoja de afeitar.