E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oleo de la pintora Merchi Brianes Lemos
Filosofía platónica,
el compendio más perfecto
de los abstrusos sistemas;
ideal para ofrecernos,
de la India, la más antigua,
los más arcanos secretos.
Aunque hace veintidós siglos
que el sabio Platón ha muerto,
todavía son sus obras
de un mayúsculo respecto.
El filósofo más grande
del precristiano terreno,
que reflejó con sus obras
a los filósofos védicos,
sobre magia y metafísica,
que en milenios precedieron.
Platón y sabios hindús,
la revelación tuvieron.
Enseña que la justicia,
al que sea su heredero,
a nuestra alma permanece,
siendo de mejor provecho.
No aceptó filosofía
sin espiritual empeño.
Ambas cosas se armonizan
en el viejo sabio griego,
el Real Conocimiento
y los nobles ideales
ha sido su único objeto.
Solamente considera
tal filósofo sincero
a quien posee la Ciencia
Real en tangible encuentro
con sentidas apariencias;
de lo que siempre es eterno,
frente de lo transitorio;
y que siempre está en descenso,
porque nace, crece y muere.
Más allá de los objetos,
causas segundas y leyes,
las ideas y comienzos
y demás cosas secúndarias
hay un gran conocimiento
que llama nous o el Espíritu,
que es el Principio Primero;
siendo la Idea Suprema
que se apoyan los terceros;
monarca y legislador
de nuestro actual universo;
la substancia primordial
do proceden los objetos
y que a su existencia deben;
en el primer Nacimiento
de todo orden eficiente
de beldad, alteza y acuerdo,
de la bondad y armonía
que llena nuestro universo,
llamado Dios de los dioses,
o absoluto Bien Supremo.
Ni verdad ni raciocinio,
sino progenitor de ellos.
Aunque los nuestros sentidos
no pueden notar lo eterno,
los que no son muy obtusos,
pueden, luego, comprenderlo.
“A vosotros os es dado
los misterios de los cielos”…
Por eso habló con parábolas;
“porque ellos miran no viendo,
oyendo no oyen, ni entienden”.
Tú lo sabes, sin saberlo.
( Romance: -a-a-a…)
Castro. 22 de agosto del 2019.
Basado en el libro, Isis sin Velo, de la madre de la teosofía,
H. P. Blavatsky.
El último verso y la corrección es de Callejero60, al que se lo agradezco.
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