• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Plebeya

Principe gris

Poeta adicto al portal
Plebeya

Eres, para mí dulce y mágica princesa,
aunque mi palabra te asombre
aunque escondas tu delicadeza
aunque nombres tu piel en otro nombre,

Por inventar en mí un príncipe gris
hoy quiero que mis sombras te alfombren,
con rosas y te sigan, tanto me haría feliz,
que al andar de viento te nombren.

mis labios y suspiren a los cuatro vientos
que siento en el alma éste desliz
que siento tu ausencia, ¡como la siento!
Te extraño a veces mi niña: mi Liz.

Y si es acaso que crees que miento
pongo en ésta amarga desventura
por abogado al cielo, y a éste viento
por testigo, que en mi tonta locura.

Nunca quise lastimar tu dulzura
nunca fue mi afán sembrar dudas.
Y para premiar un poco tu ternura
te ofrezco, no palabras de Neruda.

Tampoco el cielo ni menos mi ayuda,
pero si es basto para ti éste verso,
para enmendar tanta pena tan cruda,
y todo éste mal, y no volver al reverso.

Ofrezco a tus estrellas el universo,
te ofrezco mi dulce plebeya,
todo cuanto quepa en mi verso,
todo mar y desierto, toda estrella

toda luna o eterna constelación,
todo cuanto desees niña bella.
todo cuanto quepa en tu imaginación,
todo, princesa y plebeya,

solo por ser para tu corazón
por un segundo eterno más
un príncipe en tu devoción,
ser paz para tu paz.

Ya quita de tu piel el disfraz
no te ocultes tras tu tristeza
que se nota en tu faz
tanto más que la belleza

Eres, niña, mágica princesa
si a veces en mis palabras divago
y si deliro por mi torpeza
toma mi verso como un alago

que un recuerdo aunque vago
conservo de ti, vuela en mi mente
entre telarañas y estragos
clavada la aguja en mi frente.

En fin que aunque ausente
eres tanto para mis senderos
existes oculta, viva y latente,
en mis paseos callejeros,

en mis vocablos groseros
también en mi ternura
te extraño y oculto en tantos “peros”
me fui y te fuiste con tanta premura…

En fin…
Te quiero y si, ¿por qué no?
A veces también te extraño…



 
Y claro que extrañas a tu princesa,
a la dulce dama de tu corazón,
a Liz, aquella que ilumida tus días,
tus noches, todo lo que eres...
Estrellitas a tu pluma enamoradita.
Abracitos.
Ana
 
Plebeya

Eres, para mí dulce y mágica princesa,
aunque mi palabra te asombre
aunque escondas tu delicadeza
aunque nombres tu piel en otro nombre,

Por inventar en mí un príncipe gris
hoy quiero que mis sombras te alfombren,
con rosas y te sigan, tanto me haría feliz,
que al andar de viento te nombren.

mis labios y suspiren a los cuatro vientos
que siento en el alma éste desliz
que siento tu ausencia, ¡como la siento!
Te extraño a veces mi niña: mi Liz.

Y si es acaso que crees que miento
pongo en ésta amarga desventura
por abogado al cielo, y a éste viento
por testigo, que en mi tonta locura.

Nunca quise lastimar tu dulzura
nunca fue mi afán sembrar dudas.
Y para premiar un poco tu ternura
te ofrezco, no palabras de Neruda.

Tampoco el cielo ni menos mi ayuda,
pero si es basto para ti éste verso,
para enmendar tanta pena tan cruda,
y todo éste mal, y no volver al reverso.

Ofrezco a tus estrellas el universo,
te ofrezco mi dulce plebeya,
todo cuanto quepa en mi verso,
todo mar y desierto, toda estrella

toda luna o eterna constelación,
todo cuanto desees niña bella.
todo cuanto quepa en tu imaginación,
todo, princesa y plebeya,

solo por ser para tu corazón
por un segundo eterno más
un príncipe en tu devoción,
ser paz para tu paz.

Ya quita de tu piel el disfraz
no te ocultes tras tu tristeza
que se nota en tu faz
tanto más que la belleza

Eres, niña, mágica princesa
si a veces en mis palabras divago
y si deliro por mi torpeza
toma mi verso como un alago

que un recuerdo aunque vago
conservo de ti, vuela en mi mente
entre telarañas y estragos
clavada la aguja en mi frente.

En fin que aunque ausente
eres tanto para mis senderos
existes oculta, viva y latente,
en mis paseos callejeros,

en mis vocablos groseros
también en mi ternura
te extraño y oculto en tantos “peros”
me fui y te fuiste con tanta premura…

En fin…
Te quiero y si, ¿por qué no?
A veces también te extraño…




Todo un placer leerte elfeo, sin duda un hermoso y excelente poema, el final me emociono, es como decir; “¡Y si!, se que jamás te voy a olvidar. Buenos versos dejaste plasmado para esa mujer que inspira tanto en tu corazón, realmente se logra sentir cuanto la amas, todo el poema hace soñar, mis aplausos con estrellas, un abrazo grande mi amigo.
Ariel.
 
Hola tus palabras demestran lo qe tu corazón enamorado siente por Liz, sentimientos que tejidos en tus letras deaj claro tu dolor interno ante su ausencia. Saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
Todo un placer leerte elfeo, sin duda un hermoso y excelente poema, el final me emociono, es como decir; “¡Y si!, se que jamás te voy a olvidar. Buenos versos dejaste plasmado para esa mujer que inspira tanto en tu corazón, realmente se logra sentir cuanto la amas, todo el poema hace soñar, mis aplausos con estrellas, un abrazo grande mi amigo.
Ariel.

Gracias amigo, me agrada que te agrade, espero contar con más de tus comentarios
 
Plebeya

Eres, para mí dulce y mágica princesa,
aunque mi palabra te asombre
aunque escondas tu delicadeza
aunque nombres tu piel en otro nombre,

Por inventar en mí un príncipe gris
hoy quiero que mis sombras te alfombren,
con rosas y te sigan, tanto me haría feliz,
que al andar de viento te nombren.

mis labios y suspiren a los cuatro vientos
que siento en el alma éste desliz
que siento tu ausencia, ¡como la siento!
Te extraño a veces mi niña: mi Liz.

Y si es acaso que crees que miento
pongo en ésta amarga desventura
por abogado al cielo, y a éste viento
por testigo, que en mi tonta locura.

Nunca quise lastimar tu dulzura
nunca fue mi afán sembrar dudas.
Y para premiar un poco tu ternura
te ofrezco, no palabras de Neruda.

Tampoco el cielo ni menos mi ayuda,
pero si es basto para ti éste verso,
para enmendar tanta pena tan cruda,
y todo éste mal, y no volver al reverso.

Ofrezco a tus estrellas el universo,
te ofrezco mi dulce plebeya,
todo cuanto quepa en mi verso,
todo mar y desierto, toda estrella

toda luna o eterna constelación,
todo cuanto desees niña bella.
todo cuanto quepa en tu imaginación,
todo, princesa y plebeya,

solo por ser para tu corazón
por un segundo eterno más
un príncipe en tu devoción,
ser paz para tu paz.

Ya quita de tu piel el disfraz
no te ocultes tras tu tristeza
que se nota en tu faz
tanto más que la belleza

Eres, niña, mágica princesa
si a veces en mis palabras divago
y si deliro por mi torpeza
toma mi verso como un alago

que un recuerdo aunque vago
conservo de ti, vuela en mi mente
entre telarañas y estragos
clavada la aguja en mi frente.

En fin que aunque ausente
eres tanto para mis senderos
existes oculta, viva y latente,
en mis paseos callejeros,

en mis vocablos groseros
también en mi ternura
te extraño y oculto en tantos “peros”
me fui y te fuiste con tanta premura…

En fin…
Te quiero y si, ¿por qué no?
A veces también te extraño…





Una hermosa misiva para el ser amado, amigo. Un placer leerte.
Saludos mediterráneos.
 
Hola tus palabras demestran lo qe tu corazón enamorado siente por Liz, sentimientos que tejidos en tus letras deaj claro tu dolor interno ante su ausencia. Saludos y estrellas
¡SONRIE!

Gracias por estar,
eso hace mucho tiempopero hay por ahí una ceniza..
un honor..
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba