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Plegaria al ángel

penabad57

Poeta veterano en el portal
Oh! lágrima que como un orbe traslúcido reflejas la caída
en tu irisada memoria de ángel, duele la perdida paz
del niño que jugó con los alfiles de la ternura, la madre
que arropa los sueños de un porvenir donde la ilusión
tiene alas descubre el frío de la nieve en su hogar
de cristales rotos por el aliento de la pobreza;
el huésped de la noche pisa los charcos del silencio,
arrastra su luna como un exilio por las calles sin fin
de los dédalos, le pesa la quietud de los pájaros
en su abril oscuro; alguien ha perdido un alma
tan próxima a su sombra que es como si hubiera
perdido el revés de su alma, y hay un incomprensible
dolor en todas las lenguas que no dicen nada,
en todos los cristales donde se mira el tiempo,
en cualquier habitación abierta a los días que lloran,
en la cruel ambigüedad de una voz que oscurece esa luz
que nos sirve de futuro; pon tu mano, oh! ángel en la tez
de la espesura, convierte en flor de esperanza el lamento
del proscrito, sé por una vez la caricia que consuela
a la lágrima, regálale al que sufre un óbolo de paz.
 
Oh! lágrima que como un orbe traslúcido reflejas la caída
en tu irisada memoria de ángel, duele la perdida paz
del niño que jugó con los alfiles de la ternura, la madre
que arropa los sueños de un porvenir donde la ilusión
tiene alas descubre el frío de la nieve en su hogar
de cristales rotos por el aliento de la pobreza;
el huésped de la noche pisa los charcos del silencio,
arrastra su luna como un exilio por las calles sin fin
de los dédalos, le pesa la quietud de los pájaros
en su abril oscuro; alguien ha perdido un alma
tan próxima a su sombra que es como si hubiera
perdido el revés de su alma, y hay un incomprensible
dolor en todas las lenguas que no dicen nada,
en todos los cristales donde se mira el tiempo,
en cualquier habitación abierta a los días que lloran,
en la cruel ambigüedad de una voz que oscurece esa luz
que nos sirve de futuro; pon tu mano, oh! ángel en la tez
de la espesura, convierte en flor de esperanza el lamento
del proscrito, sé por una vez la caricia que consuela
a la lágrima, regálale al que sufre un óbolo de paz.
Profunda y emocionante súplica.
Líneas elocuentes.

Saludos
 
el huésped de la noche pisa los charcos del silencio,
arrastra su luna como un exilio por las calles sin fin
Esta imagen es mi favorita de todo tu poema. Un poema me describe el desamparo y los sueños perdidos, y la madre no puede proteger a plenitud a su hijo de esa nieve que perturba los sueños, que traspasó los cristales. Y esa marcada ausencia de quien perdió "el alma tan próxima a su sombra", bella la imagen del revés del alma, o el envés de la hoja, me parece que es el gusto minucioso para hallar una mejor descripción de las cosas. Y en términos espirituales existe el Ángel y los ángeles, hay que convocar al Ángel que generosamente da esos óbolos de paz y de consuelo. El poema traduce muchas clases de dolor, es bastante nutrido.
 
Oh! lágrima que como un orbe traslúcido reflejas la caída
en tu irisada memoria de ángel, duele la perdida paz
del niño que jugó con los alfiles de la ternura, la madre
que arropa los sueños de un porvenir donde la ilusión
tiene alas descubre el frío de la nieve en su hogar
de cristales rotos por el aliento de la pobreza;
el huésped de la noche pisa los charcos del silencio,
arrastra su luna como un exilio por las calles sin fin
de los dédalos, le pesa la quietud de los pájaros
en su abril oscuro; alguien ha perdido un alma
tan próxima a su sombra que es como si hubiera
perdido el revés de su alma, y hay un incomprensible
dolor en todas las lenguas que no dicen nada,
en todos los cristales donde se mira el tiempo,
en cualquier habitación abierta a los días que lloran,
en la cruel ambigüedad de una voz que oscurece esa luz
que nos sirve de futuro; pon tu mano, oh! ángel en la tez
de la espesura, convierte en flor de esperanza el lamento
del proscrito, sé por una vez la caricia que consuela
a la lágrima, regálale al que sufre un óbolo de paz.
Quien tanto sufre merece una compensación. Pero merecer nunca es suficiente.
Un abrazo, Ramón.
 
Esta imagen es mi favorita de todo tu poema. Un poema me describe el desamparo y los sueños perdidos, y la madre no puede proteger a plenitud a su hijo de esa nieve que perturba los sueños, que traspasó los cristales. Y esa marcada ausencia de quien perdió "el alma tan próxima a su sombra", bella la imagen del revés del alma, o el envés de la hoja, me parece que es el gusto minucioso para hallar una mejor descripción de las cosas. Y en términos espirituales existe el Ángel y los ángeles, hay que convocar al Ángel que generosamente da esos óbolos de paz y de consuelo. El poema traduce muchas clases de dolor, es bastante nutrido.
Hay muchas clases de dolor, los hay mudos y los hay que son un grito, algunos los causa el remordimiento de la culpa y otros son meramente físicos... gracias, Carolina por el interesante comentario que dejas. Un abrazo.
 
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