Valeria del Mar
Poeta recién llegado
Plenilunio, en el río de mis adentros
Un río de sensaciones crípticas
ensalzó el páramo circundante.
Y se alojó en el límite opuesto
a la marea baja detonante.
El frío viento de aquel lugar,
congeló las olas más cálidas;
y haciendo acopio de este caudal
se tornaron cada vez más áridas.
Delta de flujo invertido
que te solapas en mis miedos.
Juego cónico ultra-aguerrido
que me acorralas en mi propio cielo.
Marea de sensaciones vagas
que arrastras sedimentos inertes.
Abstracción criogenizada
en territorios llanos y agrestes.
Un dejo de luz fortuito
asomó trémulo en el ambiente.
Y extinguió, el panorama
que resultaba vigente.
Satélite natural
que controlas mis estados.
Y me llevas al más allá
decantando loables ánimos.
Una inyección de éter
homogeneizó mis sentidos.
Y ayudó a la luna
en su cometido.
El río ya se veía limpio
y su devenir era lento.
Su aroma era relajante
y su corriente anhelante.
Mis manos acariciaron su curso
y percibieron una ración de color.
Mis ojos desembocaron cautelosos
en una oleada de emoción.
Algo me susurró al oído,
mientras inhalaba su aire.
Aquello me provocó
un grandísimo donaire.
Río de coordenadas finas
y de simientes ilimitadas.
Conductor de energía cósmica,
atómica e hidrolizada.
Un río de sensaciones crípticas
ensalzó el páramo circundante.
Y se alojó en el límite opuesto
a la marea baja detonante.
El frío viento de aquel lugar,
congeló las olas más cálidas;
y haciendo acopio de este caudal
se tornaron cada vez más áridas.
Delta de flujo invertido
que te solapas en mis miedos.
Juego cónico ultra-aguerrido
que me acorralas en mi propio cielo.
Marea de sensaciones vagas
que arrastras sedimentos inertes.
Abstracción criogenizada
en territorios llanos y agrestes.
Un dejo de luz fortuito
asomó trémulo en el ambiente.
Y extinguió, el panorama
que resultaba vigente.
Satélite natural
que controlas mis estados.
Y me llevas al más allá
decantando loables ánimos.
Una inyección de éter
homogeneizó mis sentidos.
Y ayudó a la luna
en su cometido.
El río ya se veía limpio
y su devenir era lento.
Su aroma era relajante
y su corriente anhelante.
Mis manos acariciaron su curso
y percibieron una ración de color.
Mis ojos desembocaron cautelosos
en una oleada de emoción.
Algo me susurró al oído,
mientras inhalaba su aire.
Aquello me provocó
un grandísimo donaire.
Río de coordenadas finas
y de simientes ilimitadas.
Conductor de energía cósmica,
atómica e hidrolizada.