Cuan dichosa es la vida del poeta,
más dichosa aun la del que lee.
Son las horas, para estos más hermosas,
con la pluma erocionando en los papeles.
más dichosa aun la del que lee.
Son las horas, para estos más hermosas,
con la pluma erocionando en los papeles.
Cuan dichosa las palabras que le surgen,
empapadas cada una en sentimientos.
Son capaces de ablandar en el más duro,
un pequeño y leve pensamiento.
empapadas cada una en sentimientos.
Son capaces de ablandar en el más duro,
un pequeño y leve pensamiento.
Cuan dichosos del que lee, son los ojos,
por que aprecian con la vista y con el alma;
una mano que es tendida de un papel,
un abrazo de un rejunte de palabras.
por que aprecian con la vista y con el alma;
una mano que es tendida de un papel,
un abrazo de un rejunte de palabras.
Cuan dichosos son la pluma y el papel,
que al juntarlos el poeta, se enamoran;
y bailando al compás de cada rima
desnusdándose van formando las estrofas.
que al juntarlos el poeta, se enamoran;
y bailando al compás de cada rima
desnusdándose van formando las estrofas.
Cuan dichosa es la vida del poeta,
más dichosa aún la del que lee.
Cuan dichosa es la vida del papel,
más dichosa es la pluma que en el muere.
más dichosa aún la del que lee.
Cuan dichosa es la vida del papel,
más dichosa es la pluma que en el muere.
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